MADRID, Esp., a 6 de junio de 2026.- A unos días del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Papa León XIV recibió como obsequio una camiseta oficial de la Selección Mexicana de futbol, un gesto que provocó una reacción de sorpresa y alegría por parte del líder de la Iglesia católica. La entrega se realizó durante el vuelo que lo trasladó de Roma a Madrid, donde inició una visita pastoral por España.
El Papa destaca el poder del deporte
La encargada de entregar el jersey fue la periodista mexicana Valentina Alazraki, una de las comunicadoras con mayor trayectoria en la cobertura de la Santa Sede. El uniforme, personalizado con el nombre “León” y el número 14 en la espalda, fue recibido con una sonrisa por el Pontífice, quien accedió a posar para las fotografías y conversar sobre el próximo Mundial que organizarán México, Estados Unidos y Canadá.
Más allá del momento anecdótico, León XIV aprovechó la ocasión para enviar un mensaje a los participantes y aficionados de la Copa del Mundo. El Santo Padre expresó su deseo de que el torneo contribuya a fortalecer la convivencia entre los pueblos y promueva valores positivos dentro y fuera de la cancha. “Deseo a todos una competición que ayude a fomentar la unidad en el mundo; que veamos que el deporte puede unir a todos, con la disciplina, con el juego, pero sobre todo con la seriedad y el sacrificio”, afirmó.
Sin favorito para el Mundial
Cuando fue cuestionado sobre qué selección apoyará durante la justa mundialista, el Papa evitó inclinarse por algún equipo en particular. Entre bromas recordó que dos países con los que mantiene vínculos especiales no participarán en el torneo. “Perú no juega. Italia no juega”, comentó antes de señalar que seguirá con atención la actuación de algunas de las selecciones clasificadas.
La imagen del Papa León XIV portando la camiseta verde de México rápidamente se volvió viral en redes sociales, donde aficionados interpretaron el momento como un mensaje de cercanía hacia el país anfitrión del Mundial 2026. A pocos días del partido inaugural, el gesto del Pontífice y su llamado a la unidad añaden un simbolismo especial a una Copa del Mundo que reunirá a millones de personas alrededor del planeta.




