NUEVA YORK, EU., 22 de julio de 2026.- El juicio federal contra el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comenzará el 1 de junio de 2027, luego de que un juez de Nueva York estableciera el calendario procesal para uno de los casos de mayor repercusión internacional en los tribunales estadounidenses. Ambos enfrentan cargos relacionados con presunto narcotráfico y se han declarado inocentes de las acusaciones.
Una comparecencia marcada por la serenidad
Durante la audiencia celebrada este miércoles, el juez Alvin K. Hellerstein también programó para el 17 de noviembre de 2026 una nueva comparecencia en la que se escucharán los argumentos de la defensa, la cual sostiene que Maduro goza de inmunidad por haber ejercido como jefe de Estado. De prosperar ese planteamiento, los abogados buscan que el proceso sea desestimado antes de llegar a juicio. Además de esa petición, la defensa prevé cuestionar la legalidad de la captura del exmandatario venezolano.
La audiencia, de corta duración, transcurrió sin declaraciones públicas de los acusados. De acuerdo con los reportes periodísticos, Maduro fue visto tranquilo, sonriente y conversando con sus abogados, mientras que Cilia Flores mantuvo una actitud mucho más seria y reservada, sin intervenir durante la sesión. Ninguno de los dos ha solicitado enfrentar el proceso en libertad bajo fianza y ambos permanecen recluidos en un centro federal de detención en Brooklyn.
Uno de los procesos internacionales más relevantes
El proceso judicial tiene como antecedente la detención de Maduro y Flores durante un operativo militar realizado por fuerzas especiales de Estados Unidos en Caracas, efectuado en enero de 2026. Tras su captura, ambos fueron trasladados a Nueva York, donde la Fiscalía estadounidense los acusa de integrar una presunta red para facilitar el envío de cargamentos de cocaína hacia territorio estadounidense aprovechando su posición dentro del gobierno venezolano. La defensa, por su parte, sostiene que la operación fue ilegal y ha calificado la captura como un “secuestro”.
El caso es considerado por analistas como uno de los juicios penales más relevantes emprendidos por Estados Unidos contra un exjefe de Estado extranjero. En los próximos meses se desarrollará la etapa de mociones previas al juicio, mientras la Corte resuelve si el argumento de inmunidad presentado por la defensa puede impedir que el proceso continúe hacia la fecha fijada para junio de 2027.




