Por Staff
KATMANDÚ, Nepal, a 29 de agosto de 2026.— El Himalaya enfrenta una emergencia de enormes dimensiones luego de que el colapso de un glaciar provocara una avalancha y posteriores inundaciones que devastaron comunidades de Nepal y la región fronteriza con el Tíbet. El saldo ya supera los 600 muertos y se acerca a los 3 mil desaparecidos.
La fuerza del agua arrastró lodo, hielo, rocas y escombros, destruyendo viviendas, caminos, puentes y parte de la infraestructura energética y fronteriza. El fenómeno golpeó con especial fuerza los valles y zonas cercanas a los ríos, donde los equipos de rescate avanzan entre condiciones geográficas extremadamente difíciles.
El balance continúa en actualización. Reportes de este sábado contabilizan al menos 675 muertos en Nepal y siete en el Tíbet, además de víctimas localizadas en India que podrían estar relacionadas con el desastre. Al mismo tiempo, las autoridades mantienen la búsqueda de miles de personas cuyo paradero se desconoce.
La tragedia también golpeó a trabajadores de centrales hidroeléctricas y visitantes extranjeros. De acuerdo con reportes internacionales, cientos de extranjeros permanecen entre las personas desaparecidas, mientras más de 100 trabajadores podrían estar atrapados dentro de un túnel de un proyecto hidroeléctrico en Nepal.
La búsqueda se desarrolla contrarreloj y bajo condiciones adversas. Helicópteros, equipos militares y grupos de rescate participan en las operaciones, aunque el mal tiempo ha limitado algunos vuelos. Las autoridades también vigilan cuerpos de agua formados por los deslizamientos, ante el riesgo de nuevas inundaciones.
Mientras continúan las labores de rescate, Nepal enfrenta además el desafío de atender a decenas de miles de personas afectadas y recuperar su infraestructura. La magnitud de la devastación ha obligado al país a solicitar asistencia técnica internacional, especialmente para rescates especializados, identificación de víctimas y reconstrucción.




