Por Staff
WASHINGTON, a 1 de septiembre de 2026.- El conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a subir de intensidad y colocó nuevamente al estrecho de Ormuz en el centro de la crisis internacional, luego de que Washington lanzara nuevos ataques contra posiciones de la Guardia Revolucionaria iraní y dos petroleros fueran alcanzados durante su tránsito por esta estratégica vía marítima.
El Ejército estadounidense confirmó el inicio de una nueva operación militar contra objetivos del IRGC en territorio iraní. Según CENTCOM, los ataques responden a recientes acciones de fuerzas iraníes contra embarcaciones comerciales y a intentos de atacar a militares estadounidenses desplegados en Medio Oriente.
La tensión aumentó todavía más después de que dos superpetroleros cargados con crudo saudí fueran atacados con proyectiles mientras atravesaban el estrecho. Los buques transportaban alrededor de 2 millones de barriles de petróleo cada uno, de acuerdo con reportes internacionales, aunque no se registraron víctimas entre sus tripulaciones.
Inestabilidad en Ormuz
La sucesión de ataques representa un nuevo golpe para la seguridad de una ruta considerada estratégica para el mercado energético mundial. La inestabilidad en Ormuz ya ha provocado preocupación entre operadores marítimos y mercados internacionales ante la posibilidad de mayores interrupciones en el suministro de petróleo.
El nuevo ataque estadounidense ocurrió después de una ofensiva previa contra la isla iraní de Larak, donde Washington aseguró haber atacado infraestructura relacionada con el lanzamiento de minas y cohetes. Irán respondió con ataques contra instalaciones estadounidenses en Jordania, mientras también se reportaron acciones con drones en Emiratos Árabes Unidos.
Las nuevas incursiones estadounidenses provocaron explosiones en diferentes zonas del sur de Irán. Entre los sitios mencionados en reportes internacionales se encuentran Bandar Abbas y la isla de Qeshm, mientras medios iraníes también informaron de explosiones en Chabahar y otras localidades de la provincia de Sistán y Baluchistán.
Washington sostiene que su objetivo es proteger el tráfico marítimo y evitar nuevas acciones iraníes contra embarcaciones comerciales. Teherán, por su parte, ha advertido que responderá ante nuevas agresiones y ha mantenido su presión sobre el tránsito marítimo y las exportaciones de petróleo desde el Golfo.




