Por Staff
CALIFORNIA, EU., a 09 de septiembre de 2026.- La inteligencia artificial podría representar un riesgo mucho mayor del que hasta ahora se reconoce públicamente. Evan Hubinger, investigador de seguridad y responsable de trabajos de alineamiento en Anthropic, estimó que existe una probabilidad superior al 10% durante la próxima década de que una IA avanzada pueda “matar a todos los humanos”.
La declaración ocurrió después de que Jacob Coxon, de 27 años, anunciara su renuncia a Anthropic el martes 8 de septiembre. El investigador, quien anteriormente trabajó en OpenAI, acusó a ambas compañías de avanzar a gran velocidad hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma, pese a que todavía existen dudas sobre cómo mantenerla bajo control.
Coxon sostuvo que las dos empresas están inmersas en una carrera por desarrollar sistemas cada vez más poderosos. Según su crítica, mientras en OpenAI no todos habrían asumido plenamente las consecuencias potenciales, en Anthropic el riesgo sí es reconocido, pero la compañía continuaría avanzando ante el temor de que sus competidores lleguen primero.
La respuesta de Evan Hubinger elevó todavía más la preocupación. El investigador respaldó públicamente a Coxon y señaló que, desde su perspectiva, la posibilidad de una catástrofe provocada por una IA avanzada supera el 10% en los próximos diez años. También reconoció que Anthropic todavía no tiene un plan para resolver el problema de alineamiento de una superinteligencia ni considera que esté claramente encaminada a conseguirlo.
El temor se concentra especialmente en una eventual automejora recursiva, escenario en el que sistemas de IA podrían contribuir al desarrollo de versiones cada vez más capaces. Hubinger aclaró que su preocupación principal no son necesariamente los modelos actuales, sino una futura superinteligencia cuyas capacidades evolucionen más rápido de lo previsto.
El episodio vuelve a colocar en el centro del debate la seguridad de la inteligencia artificial, justo cuando las principales compañías tecnológicas aceleran el desarrollo de modelos con mayores capacidades de autonomía y razonamiento. Las declaraciones de Coxon y Hubinger, sin embargo, representan advertencias de investigadores individuales y no una predicción científica de que la extinción humana vaya a ocurrir.




