Por Melisa Herrera
ISLA MUJERES, QRoo, a 09 de octubre de 2026.- En Francisco May, la comunidad del municipio de Isla Mujeres, unos 200 campesinos decidieron dejar la agricultura tradicional para dedicarse a cuidar propiedades de particulares. Ahora limpian terrenos, levantan cercas, instalan postes y vigilan quintas en lugar de sembrar maíz y frijol. El campo se está quedando sin manos.
La movida tiene explicación clara: llegaron nuevas familias de Cancún e Isla Mujeres buscando tranquilidad y terreno propio. Eso generó demanda de trabajadores locales para mantenimiento de predios, plantación de árboles frutales y maderables, y hasta crianza de aves, cerdos y corderos.
Solo un puñado de unos 10 productores sigue en la lucha agrícola. Entre todos preparan apenas cinco hectáreas para maíz, frijol y calabaza, casi todo para el consumo de la familia. La sequía del ciclo pasado les dio un buen golpe y muchos prefirieron cambiar de actividad.
Ganadería sí crece
La ganadería también empieza a asomar la cabeza. Con apoyo de la Asociación Ganadera de Isla Mujeres, hay más cabezas de bovino, aunque todavía es algo incipiente. Mientras, la humedad de estas semanas favorece las nuevas plantaciones de árboles.
César Peniche, expresidente de la Asociación de Pequeños Propietarios de la Zona Agrícola Cinco de Diciembre, lo resume sencillo: la demanda de mano de obra local ha permitido diversificar y generar ingresos de otra forma. El campo se transforma, pero no desaparece del todo.
Al final, Francisco May muestra lo que está pasando en varias comunidades rurales de Quintana Roo: la tierra sigue ahí, pero los jóvenes y muchos productores ya buscan otras formas de ganarse la vida. El reto será que la agricultura no termine convertida en un recuerdo de los abuelos.




