Hay textos que buscan inspirar. Otros buscan convencer. Y luego están aquellos que, sin proponérselo, terminan siendo piezas de humor involuntario. El reciente artículo de Napoleón Gómez Urrutia pertenece a esta tercera categoría.
En su escrito, el heredero del sindicato minero de México rinde un cálido homenaje a Leo W. Gerard, a quien describe como un dirigente cercano, congruente, profundamente comprometido con la clase trabajadora. Un hombre, nos dice, que entendía el sindicalismo como una práctica viva de dignidad y lealtad, alguien que no se alejaba de las bases y que ejercía el liderazgo desde la experiencia compartida.
Es decir, todo lo que el propio Gómez Urrutia no es.
El también diputado morenista con licencia describe su modelo ideal de dirigente sindical de un modo que parece estar redactando un perfil aspiracional. Una especie de “cómo me hubiera gustado que me vieran”, con toques de épica obrera y nostalgia internacional. El problema, parece ser que Gerard, al contrario que Napoleón, sí habría puesto en práctica esos valores.
El texto insiste en la cercanía con los trabajadores, en la importancia de conocer sus necesidades “de primera mano”, en no ser un líder distante. En ese punto es difícil no sentirse confundido, porque la realidad entra de golpe, sin tocar la puerta, porque la biografía pública de Gómez Urrutia es casi el contrarrelato de su artículo. El autor no se asemeja a la descripción que hace de Gerard, más bien la descompone.
El diputado con licencia habla de solidaridad, de momentos difíciles, de persecuciones y exilios forzados, de alianzas estratégicas con sindicatos internacionales. Todo, claro está, envuelto en una narrativa de lucha justiciera. Pero inevitablemente se asoma la verdadera historia, la del sindicalista mexicano cuya vida de lujos y derroche se desarrolla en una dimensión muy distante a la que habitan los trabajadores mineros a los que dice representar.
No es un detalle menor. Es, de hecho, el centro del problema. Porque cuando Napoleón Gómez Urrutia afirma que “el liderazgo no debe sostenerse en el discurso sino en la congruencia”, la frase, escrita por él, se queda hueca por la falta absoluta de evidencia.
El homenaje a Gerard, a quien en su momento más álgido Napoleón llama “hermano de clase”, termina por ser un espejo incómodo, que refleja no tanto la figura del líder canadiense, sino la distancia abismal entre el ideal descrito y la práctica cotidiana de quien lo escribe. Es casi una descalificación autoinfringida publicada y firmada por Gómez Urrutia. Hay que reconocer, sin embargo, que en el fondo sí hay una extraña congruencia, una especie de congruencia irónica de Gómez Urrutia hacia sí mismo y entre la manera en la que él ha realmente ha vivido al mismo tiempo que predica lo opuesto. Si se ve de esa forma, la incongruencia contenida en el texto puede ser un autohomenaje de Napoleón a su propia forma de vivir.
Eficiencia hídrica
La firma Arca Continental, que preside Jorge Humberto Santos Reyna y dirige Arturo Gutiérrez Hernández, anunció el programa “Reconectando con el Agua”, una iniciativa enfocada en recuperar el recurso que actualmente se pierde en la red de distribución del área metropolitana de Monterrey. El proyecto, impulsado por el Fondo Ambiental Metropolitano de Monterrey (FAMM), y en coordinación con Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, busca atender uno de los principales retos de la ciudad, que es reducir el agua no contabilizada, que hoy supera el 40 por ciento del total distribuido. El programa contempla acciones como la detección y reparación de fugas, control de presiones y mejora en la medición del consumo, con el objetivo de recuperar alrededor de 3.5 millones de metros cúbicos de agua al año. En su primera etapa, las intervenciones se realizaron en sectores como Félix U. Gómez, Magnolia y el centro de San Nicolás, considerados prioritarios por sus niveles de pérdida.
Voz en Off
Bepensa Bebidas hizo el nombramiento de José Luis Antonio Ponce Manzanilla como presidente de su consejo de administración para 2026, como parte de un acuerdo interno que establece la rotación anual del cargo entre sus integrantes. Más allá del movimiento, el relevo confirma un modelo de gobierno corporativo diseñado para mantener equilibrio entre accionistas y continuidad estratégica en la operación. Esta práctica permite diversificar la toma de decisiones, mitigar riesgos de concentración de poder y sostener una ejecución alineada en un entorno altamente competitivo.



