CIUDAD DE MÉXICO, 6 de abril de 2026.– Lo que se ofrecía como un supuesto tratamiento para combatir el cansancio crónico terminó por convertirse en una tragedia. La Secretaría de Salud del Estado de Sonora confirmó que seis personas han muerto y que nueve casos están vinculados con la aplicación de un suero vitaminado en clínicas particulares, en uno de los episodios sanitarios más delicados registrados en la entidad en los últimos años.
De acuerdo con la información oficial, este tipo de suero era administrado por vía intravenosa a pacientes que buscaban aliviar síntomas como agotamiento, fatiga o desgaste físico. Sin embargo, el procedimiento, promovido como una opción para “recuperar energía”, terminó por desatar una cadena de afectaciones severas que hoy tiene a las autoridades sanitarias y ministeriales en plena investigación.
La dependencia estatal precisó que, hasta ahora, se han identificado nueve personas afectadas. De ese total, seis fallecieron, una permanece hospitalizada en estado grave y dos más lograron ser dadas de alta por mejoría, un balance que exhibe la magnitud del daño y eleva la presión sobre las clínicas y personal médico involucrado.
Médico y clínica, bajo la lupa
Las primeras indagatorias apuntan a que las personas afectadas habrían recibido una mezcla intravenosa preparada y administrada por el mismo médico, lo que ha colocado tanto al procedimiento como al establecimiento en el centro del caso. La unidad médica relacionada con los hechos ya fue verificada y suspendida, mientras especialistas revisan qué contenía exactamente la solución aplicada a los pacientes.
Además del seguimiento sanitario, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora ya abrió carpetas de investigación para determinar si hubo negligencia médica, fallas en la preparación del producto o incluso responsabilidades penales. Las muestras aseguradas continúan en análisis, mientras crece la exigencia pública de esclarecer cómo un tratamiento privado terminó cobrando vidas.
Caso destapa riesgos de terapias sin control
La tragedia ha vuelto a encender las alertas sobre la proliferación de “sueros vitaminados” y terapias intravenosas comercializadas en clínicas particulares como soluciones para el estrés, agotamiento o bienestar físico. En Sonora, el saldo ya es devastador: seis muertos, una persona entre la vida y la muerte y un sistema de vigilancia sanitaria obligado a responder con rapidez.



