CANCÚN, Q. Roo., a 11 de abril de 2026.- Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en hombres continúan siendo un tema poco visibilizado, a pesar de su creciente incidencia. De acuerdo con autoridades de salud, los varones suelen ser subdiagnosticados, lo que puede retrasar hasta cinco años la atención adecuada. Esta situación se agrava por factores culturales y sociales que inhiben la búsqueda de ayuda profesional.
Especialistas señalan que muchos hombres acuden al médico únicamente cuando el malestar es insostenible. Además, la invalidación de sus síntomas y la falta de perspectiva de género en el sistema de salud contribuyen a que no se detecten oportunamente estos trastornos. Este contexto refuerza la idea errónea de que los TCA son exclusivos de mujeres, lo que dificulta su diagnóstico en varones.
Los TCA son alteraciones de la salud mental donde la relación con la comida se vuelve patológica. Pueden tener causas familiares, sociales, biológicas y psicológicas, incluyendo presión por estándares de belleza o personalidades perfeccionistas. Entre los más conocidos se encuentran la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón, aunque también existen otros como la vigorexia o la ortorexia, menos identificados pero igualmente dañinos.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Detectar un trastorno alimentario a tiempo puede marcar la diferencia. Algunas señales clave en hombres incluyen: cambios drásticos de peso, ejercicio excesivo, ayunos prolongados, episodios de atracones, obsesión con la imagen corporal o conductas como el uso de laxantes. También pueden presentarse síntomas emocionales como ansiedad, დეპresión o aislamiento social.
Los TCA no solo afectan la alimentación, sino que tienen repercusiones graves. Pueden provocar alteraciones digestivas, problemas cardíacos y trastornos psicológicos severos, incluyendo depresión y riesgo suicida. En casos extremos, pueden derivar en la muerte. Además, impactan la vida social, académica y laboral, debido al aislamiento y la percepción negativa del propio cuerpo.
El reto del subdiagnóstico en México
Las cifras reflejan una brecha importante: aunque la prevalencia en hombres parece menor que en mujeres, esto podría deberse a la falta de registro por la baja asistencia a consulta médica. El estigma y la falta de información impiden dimensionar el problema real, lo que subraya la necesidad de visibilizarlo y generar estrategias de prevención e intervención más incluyentes.
Romper el silencio: clave para la prevención Hablar de los trastornos alimentarios en hombres es fundamental. Especialistas recomiendan escuchar, validar y acompañar a quienes presentan señales de alerta, además de fomentar una cultura de salud integral sin prejuicios. La educación, el lenguaje y la empatía son herramientas clave para romper este tabú y promover una relación sana con la alimentación y el cuerpo.




