CIRENCESTER, Reino Unido, a 6 de agosto de 2026.- La edad volvió a quedar en segundo plano para Elizabeth “Betty” Bromage, una británica de 97 años que consiguió romper por segunda ocasión su propio récord Guinness como la mujer de mayor edad en permanecer sobre las alas de un avión en movimiento.
La organización Guinness World Records confirmó que la marca fue certificada el 4 de agosto en Cirencester, Gloucestershire, cuando Bromage tenía 97 años y 123 días, superando el registro que ella misma había establecido años atrás.
La residente de Cheltenham descubrió esta disciplina a los 87 años y desde entonces ha participado en seis vuelos de este tipo. Durante la prueba permanece asegurada sobre el ala de un biplano mientras la aeronave despega, realiza maniobras en el aire y aterriza.
Un vuelo con un significado especial
Además del récord, la aventura tuvo un objetivo solidario. Medios británicos informaron que la actividad buscó recaudar fondos para el Hospital General de Cheltenham, donde Bromage recibió atención médica después de sufrir un accidente cerebrovascular en 2025.
La propia británica explicó que, aunque el derrame cerebral afectó parte de su habla, logró recuperarse y quiso agradecer el apoyo recibido realizando un nuevo desafío.
Tras aterrizar, describió la experiencia como emocionante y aseguró que volver a volar fue una forma de demostrar que aún puede seguir cumpliendo metas.
Durante entrevistas concedidas a medios británicos, Bromage compartió la filosofía que la ha acompañado durante los últimos años. Afirmó que evita decir “no puedo” y prefiere intentar las cosas antes que descartarlas por la edad o el miedo.
Su historia ha dado la vuelta al mundo no sólo por la espectacularidad de la prueba, sino porque rompe con la idea de que las actividades de alto riesgo tienen un límite de edad. Incluso dejó abierta la posibilidad de volver a intentarlo en el futuro si su salud continúa permitiéndoselo.




