Por Melisa Herrera
CANCÚN, Q. Roo, a 02 de octubre de 2026.- Esta mañana, en Paraíso Maya, se armó un buen revuelo. Vecinos se encontraron con un enorme charco rojo junto a un contenedor de basura y pensaron de inmediato en lo peor. Las llamadas al 911 no se hicieron esperar y las fotografías comenzaron a circular por los grupos vecinales.
La escena era tan llamativa que pronto llegó una patrulla. Los elementos revisaron con cuidado entre la basura para descartar cualquier situación grave. Mientras tanto, los vecinos permanecían a la expectativa de lo que pudieran encontrar.
Después de buscar y remover algunos residuos, llegó la sorpresa: no era sangre ni había nada siniestro. Resultó ser un montón de restos de pollo que un vendedor cercano había arrojado y cuyos líquidos se escurrieron hasta formar el gran charco rojo.
El susto se convirtió en una anécdota que ya está dando de qué hablar en el barrio. Por fortuna, no había ninguna víctima ni escena del crimen, sino únicamente restos de pollo que terminaron provocando una movilización ante la confusión.
Los vecinos respiraron aliviados y el asunto terminó siendo más cómico que preocupante. Lo que comenzó como una mañana tensa terminó convirtiéndose en una historia para recordar con una sonrisa.
En Paraíso Maya ya lo saben: a veces, lo que parece una escena grave termina teniendo una explicación mucho más sencilla… un pollo derramado.





