Por Melisa Herrera
CANCÚN, Q. Roo, a 1 de marzo de 2026.- La Cueva de Murciélagos, ubicada dentro de la Universidad del Caribe, fue reconocida por la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (Relcom) por la protección lograda a la especie, especialmente por tratarse de un sitio de maternidad, donde las hembras dan a luz y permanecen con sus crías durante su desarrollo.
“Es altamente importante este sitio porque una de las principales amenazas contra los murciélagos es la urbanización; el hecho de que existan estos refugios en un ambiente altamente urbanizado resalta la importancia de su protección”, afirmó Celia Selem, coordinadora de la Red y del Programa para la Conservación de Murciélagos de México.
De acuerdo con la académica Jennifer Méndez Torres, el valor del espacio radica en que ofrece condiciones ideales para la reproducción, como altas temperaturas y niveles específicos de humedad, factores clave para el desarrollo de las crías.
El reconocimiento fue otorgado a través del Programa para la Conservación de los Murciélagos de México, convirtiéndose en el sitio número 14 a nivel nacional con esta distinción y sumándose a otros espacios estratégicos para la preservación de la especie.

Refugio activo
Especialistas subrayaron que la urbanización acelerada es una de las principales amenazas para estas comunidades, por lo que la existencia de un refugio activo en zona urbana lo hace particularmente vulnerable y prioritario para su protección.
Investigaciones del Departamento de Ingeniería Ambiental han identificado al menos seis especies y una población estimada de entre 220 mil y 300 mil individuos en esta cueva de aproximadamente 60 metros de longitud, descubierta en 2015 dentro del campus.
Los murciélagos cumplen funciones esenciales en los ecosistemas, como el control de insectos plaga, incluidos mosquitos transmisores de dengue, zika y chikungunya, además de contribuir a la polinización y dispersión de semillas, fundamentales para la regeneración de la selva.
Sin embargo, el desconocimiento sobre su papel ecológico ha provocado estigmatización social, situación que se intensificó tras la pandemia y que en algunos casos derivó en vandalismo o destrucción de refugios. Su vulnerabilidad también radica en sus ciclos reproductivos, ya que muchas especies tienen solo una cría por año.
En Quintana Roo se estima la presencia de 44 especies, mientras que a nivel nacional existen 146 registradas, lo que refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias de conservación.




