Ciudad de México, a 17 de febrero de 2026.- Desde la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), Rafael Marín Mollinedo empuja una agenda de cooperación internacional enfocada en fortalecer el comercio ferroviario entre México, Estados Unidos y Canadá, en un momento en que la competitividad logística es clave para la región TMEC.
Como parte de ese esfuerzo, autoridades aduaneras mexicanas sostuvieron una reunión de alto nivel con la Asociación de Ferrocarriles Americanos (AAR), organismo que agrupa a los principales operadores ferroviarios de carga en Norteamérica, para reforzar la coordinación operativa en cruces ferroviarios internacionales.
En el encuentro, la mesa técnica se centró en optimizar los procesos de despacho ferroviario, fortalecer el intercambio de información y consolidar esquemas operativos que permitan mayor continuidad en el movimiento de mercancías, con el objetivo explícito de reducir fricciones en el flujo transfronterizo.
También se discutieron temas como la aplicación de tecnologías en procesos de revisión, la homologación de criterios operativos y oportunidades para elevar seguridad, trazabilidad y continuidad en los cruces, sin perder control aduanero.
Por qué el tren importa en el tablero del TMEC
A la reunión acudieron directivos y especialistas vinculados a operaciones transfronterizas de compañías ferroviarias como BNSF, Union Pacific, Canadian National y CPKC, además de representantes de la AAR, lo que permitió identificar áreas de mejora en la coordinación diaria entre operadores y autoridades.
El transporte ferroviario es un engranaje estratégico del comercio regional: la propia ANAM ha subrayado que una proporción relevante del tráfico ferroviario está ligada al intercambio internacional, incluyendo mercancías agrícolas, autopartes y manufacturas integradas a cadenas de suministro norteamericanas.
Aunque Quintana Roo no es un estado fronterizo ferroviario, la apuesta por cruces más ágiles y seguros impacta la disponibilidad y costos de bienes que se mueven por cadenas nacionales hacia el sureste, especialmente en sectores sensibles al abasto —como construcción, retail y proveeduría turística—, en un contexto donde la eficiencia logística se traduce en precios y tiempos.




