Por Staff
CAUCE, Col., a 10 de agosto de 2026.— Primero tembló la tierra y después el cielo se cubrió de ceniza. En medio de la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia este lunes, el volcán Puracé, en el departamento del Cauca, registró nuevas emisiones de ceniza y gases, encendiendo las alarmas y aumentando la tensión en una jornada marcada por la actividad sísmica.
Las imágenes de la emisión volcánica rápidamente llamaron la atención debido a su cercanía temporal con el terremoto. La coincidencia provocó una pregunta inevitable: ¿el fuerte sismo hizo despertar al Puracé? La respuesta, por ahora, no está confirmada. Especialistas y autoridades deberán determinar si existe alguna relación entre ambos fenómenos.
Lo que sí está confirmado es que el Puracé no estaba tranquilo antes del terremoto. El Servicio Geológico Colombiano mantiene desde el 1 de agosto la alerta Naranja, después de detectar un incremento significativo de la actividad sísmica y volcánica.
El volcán llevaba días dando señales. El SGC informó apenas un día antes del terremoto que se habían registrado tres emisiones de ceniza, una de ellas con una columna de hasta 300 metros sobre el cráter, además de reportes de caída de material volcánico. Los indicadores de gases también permanecían por encima de los niveles habituales.
¿Tiene relación con el sismo?
Y el panorama ya era delicado. Desde el 20 de julio, el Puracé había mostrado un incremento continuo de actividad, con columnas de gases y ceniza de hasta 3 mil 400 metros sobre la cima y temperaturas estimadas en alrededor de 140 °C. Las emisiones de dióxido de azufre también habían alcanzado valores excepcionalmente elevados para el comportamiento histórico del volcán.
Por eso, aunque el terremoto y la emisión ocurrieron prácticamente en la misma jornada, no puede asegurarse que uno haya provocado al otro. De hecho, la actividad volcánica ya había aumentado semanas antes del sismo. La coincidencia temporal alimenta la preocupación, pero no constituye por sí misma una prueba de causalidad.
La ceniza, además, no se quedó únicamente en las inmediaciones del volcán. La presencia de material volcánico obligó a suspender temporalmente operaciones en el aeropuerto de Popayán, complicando todavía más la movilidad en una región que ya enfrentaba las consecuencias del terremoto.
El nivel de alerta Naranja implica que el Puracé presenta cambios importantes en los parámetros que vigila el SGC y que existe una mayor posibilidad de que ocurra una erupción. Sin embargo, la propia autoridad aclara que este nivel no significa que una erupción sea inminente o inevitable.
Vigilancia permanente
Ante este escenario, las autoridades mantienen vigilancia permanente y piden a la población no acercarse a las zonas altas del complejo volcánico. Una emisión súbita de gases o ceniza puede representar un riesgo para quienes se encuentren cerca del cráter, por lo que el llamado es a mantenerse alejados y seguir las instrucciones oficiales.
Mientras Colombia intenta dimensionar los daños provocados por el terremoto de 7.4, el Puracé mantiene otro foco de preocupación. El volcán ya se encontraba activo y bajo alerta antes del movimiento telúrico, pero sus nuevas emisiones, ocurridas en plena emergencia, agregaron un ingrediente más a una jornada que puso a prueba a las autoridades.
¿Fue una coincidencia o existe una conexión entre el terremoto y el Puracé? Esa es ahora una de las preguntas que mantiene atentos a científicos y autoridades. Por el momento, el dato firme es uno: Colombia tembló y el Puracé volvió a expulsar ceniza y gases, mientras los equipos de monitoreo siguen de cerca cada nueva señal del volcán.




