Ciudad de México, a 6 de enero de 2026.- El polvo que se acumula dentro de las viviendas en México contiene mayores concentraciones de contaminantes tóxicos que el de países como Reino Unido y España, revelaron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El hallazgo subraya la importancia de una limpieza constante y del mantenimiento de paredes, muebles y pintura para reducir riesgos a la salud.
Investigadores del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental (LUGA) explicaron que el polvo doméstico puede concentrar metales pesados en niveles superiores a los registrados en el exterior, lo que incrementa la exposición cotidiana, especialmente en los niños.
Más contaminación dentro que fuera

El estudio, realizado por Francisco Bautista Zúñiga, del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA), y Avtandil Gogichaishvili, del Instituto de Geofísica, Unidad Morelia, analizó muestras de polvo recolectadas en hogares de 14 entidades del país, con apoyo directo de ciudadanos.
Los resultados, publicados en la revista Indoor Air, indican que en ciudades como Morelia y la Ciudad de México se detectaron concentraciones elevadas de metales pesados dentro de las viviendas, como manganeso, níquel, cobre, zinc, antimonio y plomo, en niveles superiores a los medidos en el exterior.
“Nos sorprendió encontrar más contaminación dentro que fuera de las casas. Durante la pandemia aumentó la actividad doméstica: cocinar, el desgaste de paredes, pintura y muebles, lo que contribuye a la acumulación de polvo contaminado”, explicó Bautista Zúñiga.
Riesgos para la salud, especialmente en la infancia
Los especialistas señalaron que los metales pesados están presentes en materiales comunes del hogar, como barnices de madera, pinturas y plásticos, los cuales liberan partículas conforme envejecen o se deterioran. Entre los contaminantes detectados destaca el antimonio, relacionado con alteraciones del sistema endócrino.
La exposición ocurre por tres vías: ingestión oral, respiración y contacto dérmico. En el caso de bebés y niños pequeños, el contacto directo con el polvo es mayor, lo que incrementa su vulnerabilidad a posibles afectaciones a la salud.
Gogichaishvili añadió que la cocción de alimentos con gas, común en México, también genera partículas magnéticas como la magnetita, un óxido de hierro que se suma a la carga contaminante del polvo doméstico.
México, entre los niveles más altos de toxicidad
De acuerdo con los investigadores, se han realizado comparaciones con polvo urbano de otras regiones del mundo, como España, Corea del Sur, Nueva York y ciudades del Reino Unido. En estos análisis, el polvo de la Ciudad de México resultó hasta tres veces más contaminante que el de varias ciudades británicas.
“Hemos encontrado que el polvo urbano en México presenta niveles de toxicidad de orden de magnitud mayor en comparación con otros países”, precisó Bautista Zúñiga.
Limpieza y prevención, claves para reducir riesgos
Los científicos recomendaron limpiar las viviendas de manera regular y profunda, mantener en buen estado la pintura, las paredes y los muebles, así como lavar con frecuencia cortinas y textiles, que actúan como barrera ante el polvo exterior. También sugirieron el uso de plantas en ventanas y, cuando sea posible, jardines, ya que ayudan a atrapar metales pesados.
Otra medida preventiva es adoptar prácticas comunes en otros países, como cambiarse los zapatos al entrar a casa, para reducir la introducción de contaminantes del exterior.
Como parte de la divulgación científica, en 2024 publicaron el libro Los metales pesados en ambientes urbanos: herramientas para el diagnóstico y estudios de caso en ciudades mexicanas, disponible de forma gratuita en el repositorio de la UNAM.
El trabajo ha despertado interés internacional, con invitaciones para analizar muestras de ciudades de México, Estados Unidos, Uruguay y España, así como para asesorar a especialistas de Sudamérica y Centroamérica.



