Por Melisa Herrera
CANCÚN, Q. Roo, a 24 de abril de 2026.– El sector turístico de Quintana Roo busca un giro en la estrategia contra el sargazo: hoteleros proponen redirigir parte de sus contribuciones fiscales para crear un fondo permanente que permita enfrentar este fenómeno que cada año impacta las costas del Caribe mexicano.
El planteamiento, impulsado por el Consejo Hotelero del Caribe Mexicano (CHCM), consiste en establecer un esquema similar al de otros estímulos fiscales, donde las empresas puedan destinar hasta un porcentaje del Impuesto Sobre la Renta (ISR) a proyectos específicos, en este caso, el combate al sargazo.
El presidente del organismo, David Ortiz Mena, advirtió que actualmente los recursos disponibles resultan insuficientes, tanto públicos como privados, para contener el arribo masivo de esta alga, lo que obliga a buscar alternativas de financiamiento sostenibles a largo plazo.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es enfocar los recursos en la recolección en altamar, considerada la medida más efectiva para evitar que el sargazo llegue a las playas, donde genera afectaciones ambientales, turísticas y económicas.
El tema fue abordado durante una reunión del sector hotelero con la consultora de la Unión Europea en México, Beatriz Paredes Rangel, con quien se analizó una hoja de ruta que combine financiamiento, innovación y aprovechamiento del alga.
En este sentido, se destacó como avance la posibilidad de considerar el sargazo como un recurso aprovechable, lo que abre la puerta a su uso en industrias como la energética, agrícola o de materiales, aunque los empresarios coinciden en que aún falta consolidar una estrategia integral.
Necesario, impulsar nuevos modelos
El sector insistió en que el enfoque actual, centrado en la limpieza de playas, resulta reactivo y limitado, por lo que es necesario migrar hacia un modelo que priorice la contención en mar abierto y reduzca los costos ambientales y económicos asociados.
Finalmente, los hoteleros subrayaron que el combate al sargazo no solo es un tema ambiental, sino también estratégico para la economía del estado, al tratarse de un fenómeno que impacta directamente en la imagen turística y competitividad de Quintana Roo.


