Por Staff
Ciudad de México, 22 de enero de 2026. Uno de los propósitos más populares al iniciar el año es ahorrar, pero muchas veces se queda en intención porque no existe una estrategia clara para lograrlo. Para cambio, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) publicó una guía práctica que combina orden financiero, metas realistas y herramientas tecnológicas, incluyendo la inteligencia artificial, para convertir el ahorro en hábito sustentable.
La guía, difundida en la Revista del Consumidor, destaca que el primer paso para ahorrar es organizar los ingresos y controlar los gastos, restando todos los gastos esenciales —como alimentación, salud, educación y servicios— para definir una cantidad o porcentaje fijo que se destine al ahorro cada mes, en lugar de ahorrar solo “lo que sobra”.
IA como aliada, no sustituto
Profeco reconoce que herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, Google Gemini o Meta AI pueden ser de gran ayuda para quienes quieren llevar sus finanzas al siguiente nivel. Con las instrucciones o “prompts” adecuados, estas plataformas pueden ayudarte a clasificar tus gastos, crear presupuestos personalizados y establecer metas realistas basadas en tus hábitos de consumo.
Sin embargo, el organismo subraya que la IA no reemplaza la educación financiera: más bien debe usarse como complemento para analizar tus hábitos, visualizar metas y recibir sugerencias, siempre bajo una comprensión básica de tus finanzas personales.
Consejos prácticos para empezar
La guía también sugiere activar ahorro automático en tu cuenta bancaria o instrumento financiero regulado, lo que ayuda a que el dinero se aparte antes de que puedas gastarlo en compras impulsivas o “gastos hormiga”. Además, recomienda elegir instrumentos seguros supervisados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para proteger tu dinero frente a la inflación y evitar riesgos innecesarios al guardar efectivo en casa o en tandas.
Entre los objetivos que puedes financiar con este método están desde la creación de un fondo de emergencia, el pago de seguros o inscripciones escolares, hasta la planeación de vacaciones o gastos anuales previstos, siempre que tus metas sean específicas, medibles, alcanzables y con un plazo definido.
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