LIMA, Per. a 8 de agosto de 2026.- La bandera de Brasil fue arriada del asta de la Embajada de México en Perú y, en su lugar, volvió a izarse el lábaro mexicano, luego de que ambos gobiernos acordaron restablecer sus relaciones diplomáticas. El cambio ocurrió en la sede ubicada en el distrito de San Isidro, en Lima, y simbolizó el retorno de la representación directa de México.
La bandera mexicana volvió a ondear el 7 de agosto de 2026, el mismo día en que las cancillerías de los dos países anunciaron la normalización de sus vínculos. México y Perú habían roto relaciones diplomáticas en noviembre de 2025, aunque conservaron la atención consular durante el periodo de distanciamiento.
¿Por qué estaba la bandera de Brasil?
Brasil asumió la protección de los intereses diplomáticos de México en Perú a petición del Gobierno mexicano y con el consentimiento de las autoridades peruanas. Como parte de esa responsabilidad, el país sudamericano quedó encargado de custodiar el edificio de la embajada, la residencia del jefe de misión, los bienes y los archivos mexicanos.
El pabellón brasileño permanecía izado desde enero de 2026 como señal de que Brasil actuaba como potencia protectora de la sede diplomática mexicana. Esta figura permite que un tercer país resguarde los inmuebles e intereses básicos de una nación cuando esta rompe relaciones con el Estado anfitrión.
El asilo que provocó la ruptura
La crisis comenzó después de que México concedió asilo a Betssy Chávez, ex primera ministra del expresidente peruano Pedro Castillo, acusada por su presunta participación en el intento de disolver el Congreso en diciembre de 2022. El Gobierno peruano consideró la decisión una intervención en sus asuntos internos, rompió relaciones diplomáticas y posteriormente declaró persona no grata a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Antes del restablecimiento de los vínculos, Perú otorgó a Betssy Chávez un salvoconducto para salir de la embajada mexicana y viajar a México, aunque se reservó el derecho de solicitar posteriormente su extradición. Con su salida y el acuerdo entre ambos gobiernos, Brasil concluyó su función protectora y la bandera mexicana regresó al asta de su representación en Lima.


