CIUDAD DE MÉXICO, 12 de mayo de 2026.- La FIFA endureció oficialmente sus medidas contra la reventa de boletos para la Copa del Mundo 2026 y lanzó una advertencia directa a los propietarios de palcos y plateas del ahora llamado Estadio Banorte, anteriormente Estadio Azteca: cualquier acceso detectado en esquemas de comercialización no autorizada será cancelado de inmediato.
A través de lineamientos distribuidos a los titulares de palcos, el organismo rector del futbol mundial dejó claro que los boletos para los partidos mundialistas no podrán ser revendidos, transferidos ni comercializados fuera de los canales oficiales autorizados por la FIFA. La medida forma parte de la estrategia de control de accesos y combate al mercado negro de entradas rumbo al torneo que organizarán México, Estados Unidos y Canadá.
“FIFA podrá cancelar cualquier boleto”
En el documento difundido por la administración del Estadio Banorte, la FIFA señaló textualmente que “podrá cancelar cualquier boleto respecto del cual detecte una utilización, transferencia, comercialización o disposición realizada en contravención de dichos lineamientos, incluyendo supuestos de reventa o intermediación no autorizada”.
La advertencia también especifica que quedarán prohibidas operaciones realizadas mediante redes sociales, plataformas digitales externas o intermediarios particulares. Además, los propietarios de palcos no podrán introducir alimentos ni bebidas durante los encuentros mundialistas, ya que únicamente podrán adquirir servicios oficiales de hospitality autorizados por la FIFA, cuyos paquetes alcanzan costos superiores a los 260 mil pesos.
El conflicto de los palcos
El endurecimiento de las reglas ocurre en medio de la polémica que rodea a los históricos propietarios de palcos y plateas del inmueble capitalino. Diversos reportes revelaron que Grupo Ollamani, empresa propietaria del estadio, tuvo que desembolsar alrededor de 62.4 millones de dólares para garantizar ante la FIFA el uso de estos espacios durante la Copa del Mundo.
La FIFA busca mantener un control absoluto sobre la distribución de entradas y evitar que el mercado secundario dispare aún más los precios, luego de que en plataformas internacionales aparecieran boletos para la final del Mundial 2026 con costos millonarios. Incluso el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ironizó recientemente sobre la situación al señalar que si alguien pagaba dos millones de dólares por un boleto, él mismo le llevaría “un hot dog y un refresco”.




