Por Melisa Herrera
CANCÚN, QRoo, 30 de julio de 2026.- Los administradores encargados de la liquidación de The Dolphin Company solicitaron a un juez en Delaware, Estados Unidos, autorización para vender varios parques acuáticos ubicados en Cancún, junto con delfines, leones marinos y manatíes, los animales que permanecen en sus instalaciones.
La propuesta contempla la venta de 87 delfines nariz de botella, seis leones marinos y ocho manatíes, además de la infraestructura turística, como parte del proceso de bancarrota que enfrenta la empresa.

Los liquidadores argumentan que la venta rápida preserva valor y evita el deterioro de las instalaciones. El proceso también se desarrolla en medio de la disputa legal con Eduardo Albor, exdirector ejecutivo de la empresa, quien busca intervenir en el procedimiento tras asegurar que un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación respalda su postura sobre su destitución.
El caso cobra relevancia luego de que el delfinario operado por una filial de The Dolphin Company fuera clausurado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), tras reformas a la Ley General de Vida Silvestre y diversas investigaciones.
Venta, pendiente de autorización
De acuerdo con documentos judiciales, Delphinus presentó una oferta por 20 millones de dólares para adquirir los parques y los ejemplares marinos. Sin embargo, la operación aún deberá ser aprobada por el tribunal que supervisa la liquidación en Estados Unidos.
En Cancún, los parques de The Dolphin Company representan una fuente de empleo directo e indirecto para aproximadamente 1,200 personas, según estimaciones de la Cámara Nacional de la Industria Turística.
El cierre o cambio de propietario genera incertidumbre entre guías, entrenadores y personal de mantenimiento que carecen de información sobre la continuidad de sus contratos. Las comunidades vecinas también dependen del flujo de visitantes que estos sitios atraen, lo que afecta restaurantes, transportistas y artesanos locales.
Una venta fragmentada podría desintegrar aún más la oferta turística y reducir la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores. Al mismo tiempo, algunos operadores independientes ven la oportunidad de adquirir instalaciones a precios reducidos y reposicionarlas bajo modelos con menor énfasis en espectáculos con animales.




