CIUDAD DE MÉXICO, a 12 de agosto de 2026.— La confrontación política entre el PRI y Morena pasó de los discursos a los empujones este miércoles, cuando los diputados federales Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla y Arturo Ávila Anaya protagonizaron un altercado en el Patio del Federalismo de la sede del Senado. Ambos legisladores intercambiaron insultos, reclamos y jaloneos mientras otras personas intentaban contenerlos.
El enfrentamiento surgió después de una discusión en la Comisión Permanente sobre un punto de acuerdo impulsado por Morena para sancionar a políticos que soliciten la intervención de gobiernos extranjeros en asuntos nacionales. La propuesta apareció como respuesta a los viajes del dirigente priista Alejandro “Alito” Moreno a Washington, donde ha denunciado una presunta persecución política.
Acusaciones elevan la tensión
Durante el debate, Gutiérrez Mancilla acusó a integrantes de Morena de defender al narcotráfico y llamó a Arturo Ávila “narcodiputado” y “niñero del narcorégimen”. El priista también afirmó desde la tribuna que lo único que su adversario sabía hacer bien era “cuidar a hijos ajenos”, en referencia a señalamientos personales que ambos legisladores habían intercambiado con anterioridad.
Ávila respondió que Gutiérrez Mancilla era “un porro” enviado por su “patrón”, Alejandro Moreno, y le exigió que no lo tocara. A la salida del salón, el priista siguió al morenista mientras le gritaba “¿por qué huyes?” y le reclamaba una supuesta amenaza. La discusión subió de tono hasta que ambos se encararon y comenzaron los empujones.
Jaloneos y reclamos
Las imágenes difundidas por medios muestran que Gutiérrez Mancilla sujetó a Ávila por la zona del cuello, mientras el morenista intentaba apartarlo y otras personas intervenían. Durante el forcejeo se escucharon acusaciones mutuas, expresiones altisonantes y reclamos sobre las presuntas amenazas contra integrantes de la oposición. El incidente no dejó reporte oficial de personas lesionadas.
Después del altercado, Gutiérrez Mancilla sostuvo que Morena y el crimen organizado mantienen amenazados a políticos opositores y declaró: “Nos quieren callar”, antes de retomar la frase pronunciada un día antes por Alejandro Moreno: “Ni muertos nos van a callar”. Ávila, por su parte, atribuyó el choque a una provocación del diputado priista y lo acusó de recurrir a las agresiones ante la falta de argumentos, en un nuevo episodio de tensión entre las bancadas del PRI y Morena.



