Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 12 de abril de 2026.- México avanza en la exploración de energías renovables con un hallazgo clave: el país cuenta con múltiples zonas aptas para generar electricidad a partir del oleaje, incluyendo dos sitios identificados en Quintana Roo, según un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La investigación, desarrollada por José Ramón Hernández Santana y Ana Patricia Méndez Linares, revela que México posee un amplio potencial en energía undimotriz, gracias a sus más de 10 mil kilómetros de litoral.
En total, el análisis permitió identificar más de 120 zonas con características favorables en distintas regiones del país. Destaca la península de Baja California con 56 sitios, seguida de Oaxaca con 21, mientras que Guerrero y Jalisco cuentan con 15 cada uno, y Michoacán con 12. En el sureste, Quintana Roo se incorpora con dos puntos estratégicos, lo que abre nuevas oportunidades para la región.
El estudio, impulsado por el Centro Mexicano de Innovación de Energía del Océano, se centró en evaluar condiciones como la intensidad del oleaje, la forma del relieve costero y la composición geológica, factores clave para instalar conversores de energía del mar.
A través de trabajo de campo, imágenes satelitales y análisis de morfodinámica costera, los especialistas determinaron qué zonas presentan las condiciones óptimas para generar electricidad de forma eficiente y con menor impacto técnico.
Aunque Quintana Roo cuenta con menos sitios en comparación con el Pacífico, su inclusión en el estudio marca un paso relevante para diversificar su matriz energética, en una entidad donde el crecimiento turístico y urbano demanda nuevas fuentes de energía sostenible.
Los investigadores subrayan que estos proyectos deberán considerar riesgos climáticos como huracanes, así como garantizar que exista una población beneficiaria, condición indispensable para su viabilidad.
Con este panorama, México se posiciona con un potencial significativo para aprovechar la energía del mar, abriendo la puerta a una transición energética más diversificada, donde incluso regiones como Quintana Roo comienzan a figurar en el mapa de la innovación.


