BARCELONA, a 3 de febrero de 2026.— El Hospital Universitari Vall d’Hebron realizó el primer trasplante parcial de cara en el mundo a partir de una donante que había recibido la Prestación de Ayuda para Morir (PRAM). Se trata de una intervención médica de alta complejidad que implicó la participación de alrededor de 100 profesionales de distintas especialidades.
La receptora requería un trasplante facial tipo I, correspondiente a la parte central del rostro, después de sufrir una necrosis severa de los tejidos faciales causada por una infección bacteriana.
Este tipo de cirugía se considera un trasplante de tejidos compuestos y utiliza técnicas avanzadas de microcirugía vasculonerviosa. De acuerdo con el equipo médico, la duración de la operación puede extenderse entre 15 y 24 horas.
Una cirugía compleja con múltiples controles médicos y éticos
El doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados, explicó que el trasplante de cara es una cirugía funcional indicada cuando otras técnicas reconstructivas no permiten recuperar funciones básicas como hablar, comer o gesticular.
Vall d’Hebron cuenta con experiencia previa en este tipo de procedimientos: en 2010 realizó el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 llevó a cabo el primero en asistolia controlada.
En este caso, la donante, además de autorizar la eutanasia, decidió donar órganos, tejidos y su rostro. El proceso requirió que donante y receptora compartieran sexo, grupo sanguíneo y características antropométricas similares.
Antes de la cirugía se realizaron estudios de imagen mediante tomografía computarizada, modelos digitales y piezas impresas en 3D para planificar los cortes óseos y el encaje facial.

La evaluación incluyó valoraciones médicas, psicológicas y psiquiátricas, así como la revisión de comités éticos y asistenciales del hospital. Posteriormente, el procedimiento fue validado por la Organización Catalana de Trasplantes y por la Organización Nacional de Trasplantes, conforme a la normativa vigente.
Tras la intervención, la paciente permaneció un mes hospitalizada, primero en cuidados intensivos y después en planta. Una vez estabilizada, inició rehabilitación facial para recuperar movilidad, sensibilidad y funciones básicas.
El hospital informó que la paciente continúa en proceso de adaptación y seguimiento médico.




