La gripe H3N2 (denominado por algunos medios como súper gripe) encendió las alarmas en el Reino Unido, debido a un brote explosivo atribuido a la variante subclado K de este virus. Las autoridades reportan un aumento récord de contagios, saturación hospitalaria, y ya se han registrado cierres temporales de escuelas, ante la propagación acelerada del virus.
¿Qué ha pasado?
El país registra un promedio de mil 717 ingresos diarios por gripe en hospitales, con decenas ya en cuidados intensivos. La variante H3N2-K se caracteriza por ser más contagiosa y por escapar parcialmente a la inmunidad existente, lo que hace que muchas personas se infecten a pesar de vacunaciones previas.
Un caso emblemático ocurrió en una escuela de Gales, donde más de 250 alumnos y personal resultaron enfermos casi al mismo tiempo, lo que provocó su cierre inmediato.
Medida de emergencia
Ante la gravedad del brote, varias escuelas han suspendido actividades de forma temporal. Aunque el gobierno ha señalado que el cierre es una medida extrema y debe reservarse para “circunstancias excepcionales”, la magnitud del contagio y el ausentismo masivo han hecho que algunos centros opten por interrumpir clases.
Acciones en el Reino Unido
Las autoridades han implementado diversas medidas para contener la propagación y proteger al sistema de salud. Entre las acciones destacan:
Recomendación (y en algunos casos obligatoriedad) del uso de cubrebocas en espacios públicos, transporte y oficinas, especialmente para quienes presenten síntomas respiratorios.
Intensa campaña de vacunación antigripal, con un número elevado de dosis ya aplicadas, aunque reconocen que la efectividad contra la nueva subvariante es menor.
Protocolos de higiene reforzados: lavado frecuente de manos, uso de pañuelos al toser o estornudar, y aislamiento de personas con síntomas.
Suspensión temporal de clases en escuelas afectadas por brotes, con desinfección y monitoreo para evitar propagación.
Vigilancia epidemiológica intensificada por parte de la UK Health Security Agency (UKHSA) y el sistema de salud, para detectar nuevos contagios y hospitalizaciones con prontitud.
La rápida propagación de esta subvariante, junto con su mayor transmisibilidad y el bajo nivel de inmunidad en la población tras temporadas de circulación reducida, genera preocupación. La sobrecarga en hospitales, el ausentismo masivo en escuelas y el riesgo para grupos vulnerables (niños, ancianos, personas con comorbilidades) mantienen en alerta a las autoridades británicas.



