El presidente Donald Trump declaró este miércoles que espera reunirse nuevamente con el líder norcoreano Kim Jong Un este año. Sus comentarios surgieron tras un reporte del Wall Street Journal que indicó que el mandatario busca organizar dicho encuentro próximamente, posiblemente alrededor de la cumbre de la APEC en Shenzhen, China.
Al ser consultado en la Casa Blanca sobre si prevé reunirse con Kim más adelante, Trump respondió afirmativamente. Por su parte, ni la Casa Blanca ni Pionyang han confirmado oficialmente planes concretos para una reunión hasta el momento.
El mandatario estadounidense planea asistir a la cumbre de la APEC y habría dado instrucciones a sus asesores para establecer contacto con el régimen norcoreano. El objetivo principal sería reactivar las negociaciones orientadas a que el líder asiático abandone su programa de armas nucleares.
Durante su primer mandato, ambos líderes se reunieron en tres ocasiones para discutir la desnuclearización sin resultados concretos. Desde entonces, Corea del Norte ha expandido su programa armamentístico, y analistas estiman que el régimen posee decenas de ojivas nucleares, una cifra que el propio Trump cifró en 57 durante sus declaraciones.
Trump defendió su relación personal con Kim, argumentando que mantener un buen trato es positivo dadas las capacidades nucleares del régimen. Asimismo, lamentó que la situación actual haya alcanzado este punto y criticó que no se haya evitado con anterioridad.
Lejos de mostrar disposición a desnuclearizarse, Kim Jong Un ha manifestado su deseo de que la comunidad internacional reconozca a Corea del Norte como potencia nuclear y ha descartado participar en negociaciones bajo la premisa de la desnuclearización. Pese a esto, Trump insistió en que conoce bien al líder norcoreano y que las relaciones bilaterales terminarán bien.
Este acercamiento se produce luego de la decisión de Trump de reducir la participación de tropas estadounidenses en los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. El presidente justificó la medida aludiendo a su relación con Kim y calificó las maniobras tradicionales como una señal hostil, mencionando además la falta de asistencia surcoreana en el conflicto con Irán.
La reducción de los ejercicios ha generado inquietud en aliados regionales como Corea del Sur y Japón, ante posibles dudas sobre las garantías de seguridad de Estados Unidos. En respuesta, el presidente surcoreano Lee Jae Myung abogó por una mayor independencia militar y la adquisición de submarinos de propulsión nuclear, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, llegó a Seúl para sostener encuentros diplomáticos sobre la estabilidad en la península.




