Por Melisa Herrera
CANCÚN, QRoo, a 21 de septiembre de 2026.- Quintana Roo se aventó el brinco más grande de todo el país en el Índice de Competitividad del IMCO. Del lugar 21 al 9 en un solo año. Ya está en la tablita de los de calificación media alta. ¿La receta? Turismo y aviones. Muchos aviones.
El IMCO califica seis materias y Quintana Roo solo pasó con 10 en dos: Infraestructura, en cuarto lugar nacional, e Innovación y Economía, en octavo. En las otras cuatro se quedó a medias, mercado laboral en el 13, Derecho en el 18, Sociedad y Medio Ambiente en el 19 y Sistema político y Gobiernos en el 23.
¿Dónde sí somos los meros meros? En conectividad. Primer lugar en casitas con celular y en flujo de pasajeros aéreos, con más de 15 mil pasajeros por cada mil habitantes. O sea, aquí sí aterriza todo el mundo. Segundo lugar en uso de banca móvil y tercero en acceso a internet. Conectados estamos.
Y en economía, el turismo hace toda la chamba. Representa 13.6 por ciento del PIB estatal, el segundo más alto de México. Le sumas que la inversión extranjera anda en 2.1 dólares por cada mil del PIB y que crecimos 5 por ciento en promedio en los últimos tres años, ambos en tercer lugar nacional.
Pero fuera del brillo del aeropuerto, la historia es otra. Somos el último lugar en exportación de mercancías, con 0.1 por ciento del PIB, y lugar 28 en diversificación. Si lo traducimos, quiere decir que vivimos del turismo y nomás del turismo.
Y en seguridad, el freno de mano. 26.6 delitos por cada mil habitantes, de los peores del país, y solo 18.6 por ciento de los adultos dice sentirse seguro. Sí bajaron los homicidios de 28.2 a 11.8 por cada 100 mil, pero el miedo ahí sigue.

También andamos en el sótano en deuda pública con 37.2 por ciento de los ingresos, en mortalidad infantil, en heridos por accidentes de tránsito y en participación electoral, con apenas 40.7 por ciento. Vamos a votar poquito.
En lo laboral, mitad y mitad. El sueldo promedio de tiempo completo es de 13 mil 278 pesos y 66 por ciento de la gente está trabajando, pero la informalidad sigue en 43.4 por ciento.
El propio IMCO dice que el índice mide posiciones relativas. Quintana Roo avanzó porque le sacó jugo a lo que ya tenía — playa, sol, aeropuertos y unos pesitos más en ingresos propios —, no porque haya arreglado lo que sostiene la competitividad a largo plazo: diversificar, formalizar, dar seguridad y mejorar servicios.


