LA HABANA, Cuba, a 9 de abril de 2026.— La falta de electricidad, las carencias de insumos básicos y la presión sobre el sistema de salud forman parte del panorama descrito por el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, al denunciar ante la comunidad internacional los efectos del bloqueo de Estados Unidos.
El mandatario calificó esta política como un “castigo colectivo prolongado” que impacta directamente en la vida cotidiana de la población, desde la atención médica hasta las actividades domésticas.
De acuerdo con su intervención, en la isla se registran prolongados cortes diarios de electricidad que dificultan desde la preparación de alimentos hasta el funcionamiento de hospitales. Más de 16 mil pacientes que requieren radioterapia y otros 2,888 en tratamiento de hemodiálisis se han visto afectados por la inestabilidad energética.
Crisis energética y consecuencias sociales
El presidente también explicó que el transporte público y privado se encuentra prácticamente paralizado por la falta de combustible, mientras que sectores productivos enfrentan dificultades para operar con normalidad.
En el ámbito educativo, las escuelas han tenido que reajustar sus programas y recurrir a modalidades semipresenciales para garantizar la continuidad del proceso educativo. A esto se suma el impacto en la producción de alimentos, lo que limita la disponibilidad de insumos básicos.
Díaz-Canel señaló que estas condiciones no solo generan afectaciones materiales, sino también agotamiento físico y psicológico en la población.
En su mensaje, cuestionó el papel de la comunidad internacional frente a estas medidas y llamó a reforzar la cooperación para atender sus consecuencias. También propuso avanzar en mecanismos multilaterales que permitan enfrentar las sanciones económicas de este tipo.
El gobierno cubano reiteró su postura a favor del multilateralismo y la diplomacia como vías para resolver el conflicto, al tiempo que insistió en la necesidad de visibilizar el impacto humano de estas políticas.




