Por Staff
INCHEON, Corea del Sur, a 30 de junio de 2026.- La eliminación de Corea del Sur en la fase de grupos de la Copa Mundial 2026 desató una fuerte reacción de los aficionados, quienes recibieron al equipo entre abucheos, insultos y protestas a su llegada al Aeropuerto Internacional de Incheon, mientras el capitán Son Heung-min ofreció una sentida disculpa pública por el decepcionante desempeño del combinado asiático.
El ambiente fue especialmente hostil hacia el ya exseleccionador Hong Myung-bo, quien presentó su renuncia un día antes del regreso del equipo tras asumir la responsabilidad por la eliminación. A su llegada, decenas de aficionados corearon “¡Hong fuera!“, lanzaron insultos e incluso algunos objetos, lo que obligó a desplegar alrededor de 160 policías y agentes antidisturbios para resguardar la seguridad de la delegación.
Aunque los futbolistas recibieron un trato menos agresivo que el entrenador, el desencanto fue evidente después de que una selección considerada favorita para avanzar a la siguiente ronda quedara fuera tras vencer a la República Checa y caer posteriormente ante México y Sudáfrica.
La indignación de los aficionados surcoreanos también trascendió las redes sociales y llegó incluso a los comercios. En la red se comenzaron a viralizar fotografías de tiendas de conveniencia, restaurantes, cafeterías y otros establecimientos que colocaron carteles con la leyenda “Hong Myung-bo no puede entrar” o “Prohibida la entrada a Hong Myung-bo”, como una forma simbólica de expresar su rechazo al exseleccionador.
Una disculpa pública
Horas después, Son Heung-min publicó un extenso mensaje en redes sociales en el que asumió parte de la responsabilidad por el fracaso.
“Antes que nada, quiero decir que lo siento por todo el pueblo coreano y por los aficionados que aman el fútbol. Un simple ‘lo siento’ no alcanza para expresar la decepción y el dolor que sienten”, escribió el delantero.
El capitán reconoció que el equipo no estuvo a la altura de las expectativas y pidió a los seguidores respaldar al plantel en lugar de dirigir sus críticas hacia los jugadores.
“Daré todo de mí para volver a darles alegría. Nunca he olvidado las promesas que hice a nuestros aficionados. Mientras me necesiten, entregaré el corazón y el alma para hacerlo mejor”, aseguró.
El atacante de 33 años vivió uno de los torneos más complicados de su carrera internacional al terminar el Mundial sin goles ni asistencias, además de verse envuelto en la polémica por las decisiones tácticas de Hong Myung-bo, quien incluso lo dejó en el banquillo durante el decisivo encuentro frente a Sudáfrica.
La eliminación ha abierto un periodo de profunda autocrítica dentro del fútbol surcoreano, donde autoridades deportivas y aficionados exigen cambios estructurales de cara a la Copa Asiática 2027.




