Por Melisa Herrera
Cancún, Q. Roo, a 07 de enero de 2026.- Greenpeace alertó sobre los daños irreversibles al entorno que causará el Royal Beach Club Cozumel, un proyecto que busca concentrar a 1.4 millones de turistas anuales en apenas 17 hectáreas de playa en Cozumel.
Esto ocasionará “una presión humana que los arrecifes y manglares difícilmente podrán soportar”, advirtió.
El proyecto de la naviera estadounidense Royal Caribbean, en el que invierte 65 millones de dólares, advirtió, impulsa un modelo de turismo depredador y, además, busca privatizar la última playa pública de la zona, lo cual desplazará la fauna silvestre y destruirá selvas costeras protegidas por la ley.

Entre los puntos clave para comprender por qué este proyecto pone en riesgo el futuro de la isla enlistan:
- 1) La empresa admite en su propio estudio que sufrirá impactos “permanentes, irreversibles, acumulativos y sinérgicos”, lo que convierte la supuesta sustentabilidad en un simple trámite administrativo.
- 2) Habrá un colapso por saturación, pues se planea recibir a 1.4 millones de visitantes anuales en apenas 17 hectáreas, una presión humana masiva sobre arrecifes y costas que ya enfrentan un estrés ecológico crítico.
- 3) La privatización de este espacio ocasionará, además del daño ecológico, el riesgo de perder el acceso a la última playa pública de la zona para convertirla en un enclave exclusivo para turistas de cruceros, así denuncian las comunidades locales.
“El turismo no puede seguir avanzando destruyendo selvas, manglares y arrecifes. Cozumel no es un parque temático: es territorio vivo. Desde la campaña México al Grito de ¡Selva! Exigimos que este proyecto sea rechazado”, manifestó la organización.



