Por Melisa Herrera
CANCÚN, QRoo, a 12 de febrero de 2026.- La mañana de este jueves la organización ambientalista Greenpeace México se dio cita a las afueras de las oficinas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) con el objetivo de presentar información decisiva para que esta institución rechace de manera definitiva y permanente los permisos del proyecto Perfect Day, un megaparque de diversiones que la transnacional Royal Caribbean pretende construir en Mahahual, al sur de Quintana Roo.
A través de una conferencia de prensa, Greenpeace México presentó los principales resultados de un análisis técnico que realizó de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA-R), y expuso que tal instrumento presenta diversas omisiones y falsedades que, de ser aprobado el proyecto, implicaría graves amenazas para la supervivencia del ecosistema de Mahahual y su territorio.
La organización hizo entrega del documento con el propósito de que las advertencias ahí plasmadas sean consideradas de manera inmediata por la dependencia encargada de velar por la protección de los ecosistemas en el proceso de evaluación de impacto ambiental y actúe sin dudar a favor de la protección de la Selva Maya.
La organización afirmó que este documento, que entregó a través de la Oficialía de Partes con una carta dirigida a la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, presenta elementos suficientes para afirmar que esta localidad y la vida que la habita se encuentran en un serio riesgo de sufrir afectaciones múltiples, muchas de ellas difíciles de dimensionar, y quizás irreversibles, pues en su MIA la empresa no presenta el sustento técnico suficiente para garantizar lo contrario.

Perfect Day: ¿para quién?
El proyecto Perfect Day de Royal Caribbean es un parque turístico masivo para cruceros que pretende recibir hasta 21,000 visitantes al día en una localidad de apenas 3,000 habitantes.
Aunque la empresa afirma que se trata de un desarrollo “controlado”, el análisis realizado por Greenpeace México destaca una serie de elementos que dan cuenta de un conjunto de carencias y vacíos que hacen del instrumento de evaluación de impactos una simulación.
Entre las principales omisiones detectadas resalta la afectación a manglares protegidos, considerada el punto más sensible del proyecto. La construcción del megaparque implicaría el desmonte de más de 16 hectáreas de cobertura vegetal.
Esta intervención provocaría la pérdida de hábitat para la fauna local, reduciría la infiltración de agua al subsuelo y aumentaría la erosión del suelo. Además, rompería los corredores de transición ecológica que conectan los ecosistemas de selva y manglar.
En la zona se encuentran mangle rojo, blanco y botoncillo, especies catalogadas como amenazadas. Sin embargo, la empresa niega la presencia y la influencia del manglar en el área de desmonte, lo que le permitiría intentar eludir las restricciones legales.
Añaden que empresa pretende construir amplias albercas sobre el suelo deforestado, lo cual provocaría la reducción de la capacidad de infiltración de agua al subsuelo. Mahahual constituye un sistema kárstico.
Eso significa que el suelo es poroso y que el agua no corre por la superficie, sino que circula a nivel subterráneo, lo que indudablemente implicaría que las obras de la superficie afectarán directamente al acuífero.
El verdadero impacto, aseguran, se produciría bajo tierra, pero este elemento no fue estudiado. El estudio solo evaluó cambios en el flujo superficial del agua, dejando de lado elementos de importancia como rutas subterráneas.
Por último mencionan que el proyecto planea extraer agua con pozos, inyectar agua salobre y residual al subsuelo, manejar más de 7,000m³ diarios de aguas residuales, pero los impactos al acuífero no fueron evaluados.





