Ciudad de México, a 21 de febrero de 2026.- El descubrimiento de Gerrhonotus occidentalis, una nueva especie de lagartija caimán identificada por científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), representa un hito en la investigación de la biodiversidad de México. El hallazgo es resultado de más de una década de trabajo científico en estados del occidente del país y confirma por qué México sigue siendo un referente mundial en riqueza biológica.
México ocupa el quinto lugar mundial en número de especies animales y vegetales. La variedad de ecosistemas —desiertos, montañas, selvas tropicales y arrecifes— ha favorecido la evolución de innumerables formas de vida, muchas de ellas endémicas, es decir, exclusivas del territorio nacional. En este contexto, cada nueva especie descrita amplía el conocimiento científico y refuerza la relevancia del país como centro clave de biodiversidad.
Labor científica
La investigación fue encabezada por Uri Omar García Vázquez, profesor de la FES Zaragoza, en colaboración con Adrián Nieto-Montes de Oca, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, y John J. Wiens, de la Universidad de Arizona. Durante años, esta lagartija fue confundida con Gerrhonotus liocephalus por su gran parecido morfológico.
Sin embargo, diferencias sutiles en las escamas y en los patrones de coloración despertaron dudas entre los especialistas. La confirmación no fue sencilla: la escasez de ejemplares en buen estado y la falta de herramientas genéticas en estudios previos habían impedido definir su estatus taxonómico.
Trabajo de campo
La recolección de ejemplares en la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala, donde la UNAM mantiene una estación biológica, fue decisiva. Con el tiempo se reunieron más de 20 individuos, incluidos ejemplares de colecciones científicas, lo que permitió una descripción formal y sólida.
Además, registros del herpetólogo Jason Jones en Guerrero ampliaron el rango conocido de la especie. Análisis genéticos y genómicos confirmaron que Gerrhonotus occidentalis es una especie distinta, sin relación directa con la que se le asociaba anteriormente.
Esta lagartija es robusta y de gran tamaño. Su cuerpo mide entre 15 y 20 centímetros, y la cola puede alcanzar hasta 30 centímetros, acercándose en conjunto al medio metro de longitud. Como en otras especies del género, su larga cola ha generado el mito de que es venenosa, lo cual es falso.
Presenta variabilidad en la coloración y diferencias sutiles entre machos y hembras, rasgos que complicaron su identificación durante años.
A diferencia de otras lagartijas caimán que habitan bosques templados de pino o encino, Gerrhonotus occidentalis vive principalmente en bosques tropicales caducifolios. Estos ecosistemas, con clima cálido y una marcada estación seca, son poco comunes dentro del género, lo que hace a esta especie aún más relevante desde el punto de vista ecológico.
Su distribución se concentra en Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero, lo que la convierte en una especie endémica del occidente mexicano.
El descubrimiento de Gerrhonotus occidentalis enriquece el inventario biológico nacional y demuestra el valor del trabajo científico paciente, la colaboración internacional y la aplicación de nuevas tecnologías. Conocer una especie es el primer paso para conservarla.
Proteger a esta lagartija —y a la biodiversidad que comparte su entorno— es también cuidar la historia natural de México, una de las más ricas y complejas del planeta.




