Ciudad de México, a 23 de febrero de 2026.- Las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social en la Cámara de Diputados aprobaron este lunes el dictamen que plantea reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, un paso clave para llevar el tema al Pleno en las próximas sesiones.
El proyecto fue avalado por unanimidad, con 61 votos a favor, y se solicitó su turno a la Mesa Directiva para efectos de programación legislativa, de acuerdo con el reporte oficial de la Cámara de Diputados.
El dictamen aprobado respalda una reforma al artículo 123 constitucional (apartado A) para establecer el nuevo tope de horas semanales, en una modificación que busca reconfigurar el equilibrio entre vida laboral y tiempo de descanso para millones de trabajadores.
En los términos discutidos en comisiones, la reducción no sería inmediata: el planteamiento apunta a una implementación gradual, con ajustes anuales a partir de 2027 para llegar al objetivo de 40 horas en 2030, con el argumento de facilitar la adaptación en centros de trabajo y sectores productivos.
El punto de choque: descansos
Durante el debate, legisladores de oposición insistieron en que la reforma debería traducirse con claridad en un esquema de cinco días de trabajo por dos de descanso, y criticaron que el dictamen mantenga el parámetro de un día de descanso por cada seis trabajados, lo que —advirtieron— podría dejar margen de discrecionalidad en la práctica.
Sin recorte salarial, promete STPS. En el contexto de la discusión, se reiteró el compromiso gubernamental de que la reducción de horas no implique disminución de salario, en línea con lo expresado ante diputados durante las reuniones de trabajo sobre la minuta.
Qué sigue y por qué importa. Tras su aval en comisiones, el dictamen queda en la cancha del Pleno; si prospera, al tratarse de una reforma constitucional deberá completar el proceso legislativo correspondiente.
La aprobación en comisiones reaviva una de las banderas laborales más relevantes del sexenio y coloca la jornada laboral de 40 horas en el centro del debate entre productividad, competitividad y derechos laborales.




