Fracturación hidráulica en México: viabilidad técnica, regulación y oportunidades de negocio; Vehículos bajo presión; AIFA y la apuesta aduanera
l análisis sobre el uso de la fracturación hidráulica en México apunta a que su desarrollo depende de una implementación coordinada, multidisciplinaria y altamente regulada, en la que el conocimiento técnico del subsuelo, la correcta construcción de pozos y el apego a estándares internacionales resultan determinantes para minimizar impactos ambientales, particularmente en los acuíferos; un documento del Colegio de Ingenieros Civiles de México, sostiene que, bajo estas condiciones, la aplicación del fracking puede mantenerse dentro de parámetros controlables siempre que exista un marco normativo robusto, específico y verificable, acompañado de supervisión estricta, monitoreo sísmico continuo, transparencia en los datos de operación y la sustitución progresiva de aditivos por compuestos biodegradables, elementos que en conjunto fortalecen la certidumbre para el desarrollo de inversiones en el sector energético y reducen riesgos operativos y ambientales.
Desde una perspectiva técnica e hídrica, el documento en el que también participan la Asociación Geohidrológica Mexicana (AGM) e ingenieros de la UNAM, incorpora escenarios en los que el desarrollo de mil pozos de fracturación hidráulica en entidades como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas implicaría un consumo de agua equivalente a entre uno por ciento y dos por ciento del total destinado a todos los usos, lo que representa una fracción marginal incluso frente al consumo industrial, además de tratarse de una demanda temporal asociada al proceso de fractura y no a una extracción continua, lo que abre espacio para evaluar su integración sin comprometer el suministro en otros sectores, particularmente el consumo humano; no obstante, se enfatiza la necesidad de investigar fuentes de agua específicas para cada yacimiento, incluyendo alternativas que eviten presión sobre acuíferos estratégicos y garanticen la sostenibilidad hídrica en el largo plazo.
En el plano estratégico y de negocios, el documento vincula el desarrollo de yacimientos no convencionales con la urgencia de fortalecer la seguridad energética nacional, reducir la dependencia del gas importado y aprovechar el potencial técnico existente en el país, aunque reconoce retos relevantes como la competitividad en costos frente al gas proveniente de Estados Unidos, la aceptación social, especialmente en comunidades que no participan directamente en la renta del recurso, y la necesidad de construir capacidades institucionales sólidas, se propone actualizar marcos normativos desarrollados en administraciones anteriores, fortalecer la formación de capital humano especializado, impulsar infraestructura complementaria y considerar su integración dentro de esquemas estratégicos como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, dada su relevancia para la competitividad regional y la atracción de inversión.



