PEKÍN, China, 13 de mayo de 2026.- Donald Trump llegó a China acompañado por una poderosa delegación de empresarios estadounidenses en una visita que podría redefinir parte de la relación económica entre las dos principales potencias del planeta. La presencia de líderes tecnológicos, financieros e industriales refleja que la agenda del viaje va mucho más allá de la diplomacia: el verdadero foco está en los negocios, la inteligencia artificial y el control del mercado tecnológico global.
Entre los empresarios que integran la comitiva destacan Elon Musk, de Tesla y SpaceX; Tim Cook, director ejecutivo de Apple; y Jensen Huang, CEO de Nvidia, empresa clave en el desarrollo de chips para inteligencia artificial. También participan Larry Fink de BlackRock; David Solomon de Goldman Sachs; Jane Fraser de Citigroup; Kelly Ortberg de Boeing; Cristiano Amon de Qualcomm; Sanjay Mehrotra de Micron Technology; Michael Miebach de Mastercard; Ryan McInerney de Visa; y Brian Sikes de Cargill.
¿Qué negocian en China?
Uno de los principales temas sobre la mesa es el futuro de los semiconductores y la inteligencia artificial, sectores donde Estados Unidos y China mantienen una intensa competencia estratégica. Nvidia y Qualcomm buscarían ampliar las posibilidades de exportación de tecnología avanzada, mientras que Apple intentaría garantizar estabilidad para sus operaciones de manufactura y ventas dentro del mercado chino.
Por su parte, Elon Musk tendría participación en conversaciones relacionadas con vehículos eléctricos, baterías y cadenas de suministro, debido a la enorme dependencia de Tesla de las plantas instaladas en China. Al mismo tiempo, firmas financieras como BlackRock, Goldman Sachs y Citigroup buscarían fortalecer inversiones y abrir nuevas oportunidades en mercados asiáticos.
La batalla comercial
La visita se desarrolla en medio de tensiones por los aranceles impuestos por Washington a productos chinos y las restricciones tecnológicas aplicadas por ambos gobiernos. A pesar de ello, la administración Trump busca evitar un deterioro mayor en las relaciones comerciales y abrir espacios de negociación en sectores considerados estratégicos para la economía mundial. Entre los acuerdos esperados destacan posibles compras de aeronaves Boeing, cooperación energética y flexibilización comercial en áreas de alta tecnología.
Analistas consideran que este encuentro podría marcar el rumbo económico de los próximos años, especialmente en industrias ligadas a inteligencia artificial, manufactura avanzada y comercio digital. La presencia de los empresarios más influyentes de Estados Unidos refleja que la disputa entre Washington y Pekín ya no solo se libra en el terreno político, sino también en el dominio de las tecnologías que definirán la economía del futuro.




