CIUDAD DE MÉXICO, a 12 de enero de 2026.— La industria mexicana de vehículos pesados concluyó 2025 en un contexto de desaceleración, pero con señales claras de resiliencia y capacidad de ajuste, de acuerdo con los resultados presentados por la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).
El balance anual mostró que, pese a la caída en varios indicadores, el sector mantuvo su compromiso con la inversión, la innovación tecnológica y el fortalecimiento de su presencia en México, aun en un entorno de alta incertidumbre económica y comercial.
Durante el año, el mercado interno registró una menor demanda y un aumento en la importación de vehículos pesados usados provenientes de Estados Unidos, lo que generó presión sobre el mercado secundario.
No obstante, en 2025 se logró la actualización del Acuerdo Ambiental entre la Secretaría de Economía y la SEMARNAT, lo que permitió fortalecer criterios ambientales, impulsar la renovación de flotas más eficientes y sentar bases para una movilidad más ordenada, con beneficios tanto para transportistas como para la industria establecida en México.
En el ámbito internacional, la volatilidad arancelaria influyó en el aplazamiento de decisiones de compra por parte de flotas, lo que impactó tanto la producción como las exportaciones.
Ajustes y señales de recuperación
En diciembre de 2025, las ventas al mayoreo alcanzaron 3,498 unidades, mientras que el acumulado anual fue de 30,673 unidades. Aunque estas cifras representaron una disminución frente a 2024, algunos segmentos mostraron un comportamiento más dinámico hacia el cierre del año.
Las ventas al menudeo sumaron 3,306 unidades en diciembre y 39,833 unidades en el acumulado anual. Destacó el desempeño de los vehículos de carga Clase 2 y Clase 3, que registraron un repunte respecto a noviembre, reflejando mayor actividad en unidades de menor tonelaje.
En producción, la fabricación anual cerró en 138,954 unidades, mientras que las exportaciones totalizaron 113,981 vehículos pesados, confirmando la desaceleración observada en los principales mercados de destino.
Desde ANPACT se reiteró la necesidad de fortalecer el mercado interno, ofrecer certidumbre jurídica y consolidar un entorno regulatorio estable que permita atraer inversiones, impulsar la competitividad y avanzar hacia una movilidad más eficiente, segura y sustentable.



