Ciudad de México, a 12 de abril de 2026.— El cambio climático no solo está acelerando la degradación de los ecosistemas, sino que también está afectando directamente la capacidad reproductiva de la fauna, un fenómeno que podría tener consecuencias críticas tanto para la biodiversidad como para la seguridad alimentaria global.
De acuerdo con el investigador Hugo Toledo Alvarado, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México, el aumento de las temperaturas está sometiendo a los animales a episodios prolongados de estrés calórico, lo que dificulta su reproducción y compromete la supervivencia de múltiples especies.
El especialista advierte que, aunque muchos animales pueden aclimatarse temporalmente al calor, su adaptación genética es mucho más lenta, lo que impide que alcancen las condiciones necesarias para reproducirse de manera eficiente. Esta brecha entre el ritmo del cambio climático y la capacidad de adaptación biológica coloca a numerosas especies en riesgo de extinción.
Un ejemplo claro se observa en las tortugas golfinas, cuyos huevos se ven afectados por el aumento de temperatura en la arena, reduciendo su viabilidad y alterando incluso la proporción de sexos al nacer, lo que compromete la estabilidad de sus poblaciones.
Impacto directo en la producción de alimentos
El fenómeno no se limita a la fauna silvestre. Según Toledo Alvarado, el estrés térmico también impacta a las especies destinadas al consumo humano, disminuyendo la producción de crías, carne y leche. Esta situación representa una amenaza directa a la seguridad alimentaria, especialmente en regiones donde la ganadería es un pilar económico.
Ante la caída en la productividad, algunos sectores han optado por incrementar el número de animales, lo que a su vez eleva las emisiones de metano y agrava el calentamiento global, generando un círculo vicioso difícil de romper.
Un problema global con efectos locales
Datos recientes indican que el planeta se encuentra cerca de superar el umbral de 1.5 grados Celsius de calentamiento respecto a la era preindustrial, límite que marcaría un punto de no retorno para diversos ecosistemas. Entre 2023 y 2025, la temperatura global ya alcanzó un aumento de 1.48 °C, lo que confirma la aceleración del fenómeno.
Este escenario incrementa la probabilidad de eventos extremos, como olas de calor marinas y deterioro de hábitats, que impactan tanto a especies terrestres como marinas, reduciendo su éxito reproductivo.
Estrategias ante un escenario crítico
Frente a este panorama, investigadores trabajan en alternativas como la selección genética de especies más resistentes al calor. Proyectos en México han logrado desarrollar razas animales adaptadas a condiciones extremas, lo que representa una vía para sostener la producción en contextos climáticos adversos.
Asimismo, instituciones científicas han impulsado la conservación de material genético mediante bancos especializados, con el objetivo de preservar especies ante posibles escenarios de extinción.
Llamado urgente a replantear el modelo actual
El investigador de la UNAM advierte que los esfuerzos actuales para frenar el cambio climático han sido insuficientes y que es necesario replantear la relación con el medio ambiente, incluyendo la reducción de la dependencia de hidrocarburos y la transformación de los sistemas de producción alimentaria.
Subraya que el problema no solo afecta a la fauna, sino que también pone en riesgo la viabilidad de la sociedad humana, al comprometer la disponibilidad de alimentos en el mediano y largo plazo.
Pese a la gravedad del problema, la disminución en la capacidad reproductiva de la fauna sigue siendo un tema poco difundido. Sin embargo, especialistas coinciden en que se trata de una de las primeras funciones biológicas afectadas por el estrés ambiental, lo que la convierte en un indicador temprano del deterioro ecológico global.




