Por Staff
WASHINGTON, D.C., a 13 de agosto de 2026.- Imaginar un operativo migratorio en Estados Unidos podría pronto incluir una escena poco habitual: agentes de ICE utilizando guantes capaces de producir descargas eléctricas para someter a personas que se resistan físicamente a una detención.
La agencia migratoria estadounidense contempla gastar hasta 20 millones de dólares para adquirir miles de estos dispositivos, que técnicamente son identificados como CTG-5 G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter). El plan forma parte de una adquisición prevista por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y no significa que los agentes ya los estén utilizando de manera generalizada.
El dispositivo parece un guante convencional, pero incorpora un mecanismo que puede activarse mediante un interruptor. Al entrar en contacto con la piel, genera una descarga destinada a provocar dolor y alterar temporalmente la coordinación muscular, según la información difundida sobre el producto. ICE lo considera una herramienta para controlar y desescalar situaciones de confrontación.
La medida forma parte de un contexto de creciente presión sobre ICE por sus métodos de detención y deportación de migrantes. El posible uso de los guantes ha generado cuestionamientos entre defensores de derechos civiles, quienes temen que una herramienta que puede aplicarse directamente durante un forcejeo facilite abusos y haga más difícil identificar lesiones visibles.
El fabricante asegura que los guantes no deben utilizarse como castigo y contempla restricciones para niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con determinadas condiciones de vulnerabilidad. Además, los agentes deben recibir capacitación para utilizarlos. Sin embargo, exfuncionarios y especialistas han señalado que la facilidad para activar el dispositivo hace indispensable establecer controles estrictos sobre cuándo y cómo puede emplearse.
Por ahora, el proyecto sigue en la etapa de adquisición y contratación. Si el proceso avanza conforme a lo previsto, ICE podría comenzar a incorporar estos guantes a sus operaciones durante los próximos meses, abriendo un nuevo debate en Estados Unidos sobre hasta dónde puede llegar el uso de la fuerza en los operativos migratorios.




