Por Staff
WASHINGTON DC., EU, a 22 de agosto de 2026.— Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá fracasaron en el último intento por alcanzar un acuerdo que evitara nuevos aranceles, con lo que la disputa comercial entre ambos socios volvió a escalar y abrió un nuevo frente de tensión económica en Norteamérica.
Las conversaciones se extendieron hasta el viernes 21 de agosto, pero no hubo acuerdo. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, acusó al gobierno canadiense de negarse a concluir el pacto bajo los términos que, según Washington, habían sido acordados previamente.
El desenlace permitió que entraran en vigor los aranceles de 50% impuestos por la administración de Donald Trump sobre aproximadamente 20 mil millones de dólares en productos canadienses. La medida alcanza diversos bienes y representa alrededor de 5% de las exportaciones de Canadá hacia Estados Unidos.
El gobierno canadiense ofreció una versión distinta del fracaso. El primer ministro Mark Carney afirmó que durante los últimos días Washington presentó nuevas condiciones que resultaban injustas y económicamente inviables para Canadá. Aseguró que Ottawa no estaba dispuesto a comprometer su soberanía ni a poner en riesgo industrias estratégicas.
Ante la entrada en vigor de las tarifas estadounidenses, Carney anunció represalias comerciales que comenzarán el 8 de septiembre y que buscarán responder “dólar por dólar” a las medidas de Washington. Entre los sectores que podrían resultar afectados se encuentran el acero, productos lácteos, electrodomésticos y electrónicos.
La ruptura representa un nuevo golpe a la relación comercial entre dos países profundamente integrados y añade incertidumbre a la revisión del T-MEC, mientras empresas y sectores productivos de ambos lados de la frontera enfrentan un escenario de mayores costos y restricciones comerciales.




