Por Melisa Herrera
CANCÚN, QRoo, a 27 de agosto de 2026.- Hay póliza para huracán, para incendio y hasta por si se inunda el lobby. Lo que no hay es un seguro que cubra el sargazo. La industria turística del Caribe mexicano carga sola con la limpieza, la pérdida de ocupación y el golpe a la imagen, porque ninguna aseguradora vende una cobertura específica contra la macroalga.
El problema no es nuevo. Las pólizas tradicionales amparan daños hidrometeorológicos con un responsable o un evento claramente definido. El sargazo no entra en ese molde: lo manda la naturaleza, no hay un culpable a quien cobrarle y, para las compañías, el riesgo todavía no se cotiza como un terremoto o un ciclón. Resultado: hoteles, prestadores y destinos pagan la cuenta de su bolsa.
En Quintana Roo esa cuenta ya pesa. El sector destina millones cada año a contención, recolección y limpieza de playas. Hay hoteleros que reportan más de 30 millones de pesos anuales solo por unos cuantos kilómetros de frente de playa. Ese gasto se volvió estructural, no estacional, y nadie se lo reembolsa.
Mientras tanto, el Gobierno federal alista una estrategia de recolección en altamar y el sector insiste en planes emergentes, conectividad y promoción para contrarrestar la mala publicidad. Pero el hueco del seguro sigue ahí: se puede asegurar el edificio, no la playa tapizada de alga.
En resumen, el sargazo ya es parte del paisaje económico del Caribe. El seguro, por ahora, se quedó en tierra firme.“`




