Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 05 de febrero de 2026.- El frente frío número 33 llegó con fuerza y, además de heladas y temperaturas bajo cero en gran parte del país, dejó un efecto menos visible pero igual de costoso: tuberías dañadas por el congelamiento del agua en viviendas y comercios.
Mientras el Servicio Meteorológico Nacional advierte que más de 22 estados enfrentan descensos térmicos prolongados, especialistas alertan que el problema no aparece durante la nevada, sino cuando el hielo se forma dentro de las instalaciones hidráulicas. Al expandirse, el agua congelada actúa como una cuña que revienta las tuberías desde adentro, generando fugas que muchas veces se detectan cuando el daño ya es mayor.
Este tipo de fallas, explican expertos del sector, suele presentarse en materiales rígidos que no fueron diseñados para soportar ciclos de congelamiento y descongelamiento, una condición cada vez más frecuente en zonas donde el invierno se ha vuelto más intenso y duradero.
Ante este escenario, empresas del sector han apostado por sistemas más flexibles capaces de adaptarse al frío extremo. Tal es el caso del Tuboplus PP-R de Rotoplas, elaborado con polipropileno random, un material que permite que la tubería absorba la presión del hielo sin fracturarse, reduciendo riesgos y costos de reparación.
El congelamiento es inevitable cuando bajan las temperaturas; la diferencia está en cómo responde la instalación, señalan especialistas de la empresa, que ha documentado el desempeño del sistema en regiones del norte del país con inviernos severos.
Con pronósticos que anticipan nevadas, aguanieve y vientos fuertes en entidades como Sonora, Chihuahua y Baja California, expertos en vivienda coinciden en que el frío extremo ya no debe verse como un evento aislado, sino como un factor clave en la planeación de la infraestructura doméstica y urbana.




