Por Staff
Ciudad de México, a 16 de enero de 2026.- El magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Felipe de la Mata Pizaña, puso sobre la mesa una discusión incómoda pero urgente: el Congreso no refleja con fidelidad lo que la ciudadanía vota en las urnas. Para corregirlo, propuso una reingeniería profunda del sistema electoral mexicano, enfocada en cerrar la brecha entre votos y curules.
En su más reciente columna, “Del voto al escaño: 10 ideas para mejorar la representación ciudadana en la Cámara de Diputados”, el magistrado advirtió que la sobrerrepresentación partidista va más allá de un problema de fórmulas matemáticas. Se trata, dijo, de una afectación directa al principio de igualdad del voto y a la obligación democrática de que el Poder Legislativo refleje la diversidad política del país.
La reingeniería
Entre los cambios más relevantes, De la Mata plantea reducir el tamaño de la Cámara de Diputados, al considerar que México tiene un Congreso sobredimensionado frente a estándares internacionales. También propone revisar de fondo el modelo de representación proporcional, con el fin de que el número de escaños guarde una relación más clara con los votos obtenidos.
Otro punto clave es la reconfiguración de las circunscripciones electorales. El magistrado sugiere dos rutas: una sola circunscripción nacional o bien 32 circunscripciones estatales, esquemas que, afirma, permitirían acotar los márgenes de distorsión en la asignación de curules.
Además, propone endurecer el tope de sobrerrepresentación, reduciéndolo del 8% actual a apenas 2%, así como asignar escaños tomando en cuenta a las coaliciones en su conjunto, y no solo a los partidos que las integran, para evitar mayorías construidas artificialmente.
El paquete de ideas incluye también reglas más estrictas para las coaliciones, criterios legales claros sobre la afiliación efectiva de candidaturas, una revisión del umbral mínimo del 3% para acceder a la representación proporcional y el fortalecimiento constitucional de la paridad y las acciones afirmativas.
En sus conclusiones, De la Mata es contundente: sin una reforma constitucional explícita, el sistema seguirá permitiendo que fuerzas políticas obtengan en el Congreso un poder que no corresponde al respaldo ciudadano recibido en las urnas. Corregir esa distorsión, sostiene, es una tarea impostergable para la democracia mexicana.




