CIUDAD DE MÉXICO, a 11 de junio de 2026.- Horas antes del silbatazo inicial entre México y Sudáfrica, la afición mexicana ya había convertido la capital del país en una auténtica fiesta mundialista. Miles de seguidores vestidos con la camiseta verde, sombreros tricolores y banderas nacionales comenzaron a llenar las calles desde temprano para ser parte de una jornada histórica: el regreso de la Copa del Mundo a territorio mexicano.
El Zócalo se transforma en una gran cancha
El Fan Fest instalado en el Zócalo capitalino se convirtió en el punto de encuentro para quienes buscan vivir el Mundial junto a miles de aficionados. Desde las primeras horas de la mañana, largas filas rodearon los accesos a la Plaza de la Constitución. Ni el plantón de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) logró disminuir el entusiasmo de los seguidores del Tricolor, quienes avanzaron entre cánticos, tambores y porras rumbo a las pantallas gigantes.
Para los aficionados que consiguieron boletos para la ceremonia inaugural y el debut de la Selección Mexicana, el viaje al Estadio Ciudad de México fue parte de la experiencia mundialista. Metro, transporte público y autobuses especiales movilizaron a miles de personas hacia el inmueble. El servicio de transporte habilitado por el Gobierno capitalino tuvo un costo de 200 pesos por pasajero, mientras que los estacionamientos oficiales ofrecieron espacios por 300 pesos.
Operativo para proteger la fiesta del fútbol
La emoción por el Mundial también estuvo acompañada por un amplio despliegue de seguridad. Policías, agentes de tránsito y personal de protección civil mantuvieron vigilancia en los principales corredores de acceso al estadio. Las autoridades realizaron cortes a la circulación y habilitaron rutas especiales para facilitar la llegada de los aficionados y evitar afectaciones por las movilizaciones anunciadas por integrantes de la CNTE.
Familias completas, grupos de amigos y aficionados llegados de distintos estados del país compartieron una misma ilusión: ver a México iniciar su camino en el Mundial 2026. Entre fotografías, banderas ondeando al viento y el tradicional grito de apoyo al Tricolor, la capital mexicana volvió a sentir la emoción única que genera la máxima fiesta del fútbol.
La Copa del Mundo vuelve a casa
Más allá del partido inaugural, la jornada dejó una imagen imborrable para los aficionados: una Ciudad de México teñida de verde, blanco y rojo. Desde el Centro Histórico hasta el Estadio Ciudad de México, la pasión futbolera tomó las calles y confirmó que el Mundial ya se juega en México, donde millones de seguidores sueñan con acompañar a la Selección Nacional en una nueva aventura mundialista.




