TULUM, QRoo, a 28 de agosto de 2026.— Preparar un platillo con técnicas heredadas de los abuelos, comprar ingredientes en un mercado tradicional o mantener viva una receta que ha pasado de una generación a otra forma parte desde este viernes del patrimonio cultural reconocido de Quintana Roo.
La gastronomía quintanarroense fue declarada Patrimonio Inmaterial del Estado durante una sesión del Comité de Fomento a la Gastronomía realizada en Tulum, donde también quedó establecido el 28 de agosto como Día Estatal de la Gastronomía Quintanarroense.
El reconocimiento incluye las cocinas tradicionales mayas, mestizas, costeras y caribeñas, pero también los conocimientos y prácticas que las sostienen. Entre ellos se encuentran ingredientes, utensilios, técnicas ancestrales, festividades, mercados y formas comunitarias de preparar y compartir los alimentos.
Reconocimiento a saberes transmitidos por generaciones
La declaratoria coloca bajo reconocimiento cultural un conjunto de conocimientos que se han conservado principalmente mediante la transmisión familiar y comunitaria.
Durante el encuentro, la gobernadora Mara Lezama sostuvo que la medida reconoce el legado de los pueblos mayas y de quienes han mantenido vigentes los sabores y métodos de preparación vinculados con la identidad del estado.
Como parte del procedimiento, el Instituto de la Cultura y las Artes incorporará la gastronomía quintanarroense al Registro Estatal del Patrimonio Cultural. Las instituciones educativas también tendrán participación en las acciones de conservación y difusión de estos conocimientos.
La sesión reunió en el Museo Regional de la Costa Oriental a cocineras y cocineros tradicionales, representantes de restaurantes, especialistas, académicos y organizaciones relacionadas con la actividad gastronómica.
Aunque Quintana Roo es conocido principalmente por su oferta turística de sol y playa, su cocina reúne influencias y prácticas que cambian entre la zona maya, las comunidades del interior y los municipios costeros.
La declaratoria aprobada este viernes convierte esas expresiones culinarias en patrimonio reconocido por el estado y abre la obligación de documentarlas, preservarlas y transmitirlas. A partir de ahora, el alcance de la medida dependerá de que ese reconocimiento se traduzca en acciones concretas para evitar la pérdida de recetas, técnicas y saberes comunitarios.




