Por Melisa Herrera
CANCÚN, Q. Roo, a 3 de febrero de 2026.- La producción pesquera en Quintana Roo ha registrado una caída significativa en los últimos años, al pasar de 4,419 toneladas en 2014 a alrededor de 1,500 toneladas en la actualidad, principalmente de especies como langosta, mero, tiburón y cazón, informó Baltazar Gómez Catzín, presidente de la Federación Regional de Sociedades Cooperativas Pesqueras del estado.
De acuerdo con el líder pesquero, la cifra actual representa apenas el 57.2 % de lo que se capturaba en 2014, cuando la actividad mantenía uno de sus mejores momentos. La disminución comenzó a hacerse evidente en 2016, año en el que la producción bajó a 3,807 toneladas, y desde entonces ha mantenido una tendencia descendente, según datos de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca).
A este escenario se suma que a partir del 1 de febrero entró en vigor la veda del caracol rosa (Lobatus gigas) en la zona de Banco Chinchorro, que comprende desde Punta Herrero, al norte de Mahahual, hasta Bacalar Chico, en los límites con Belice.
Asimismo, la Conapesca detalló que del 1 de febrero al 31 de marzo también se encuentra prohibida la captura de mero (Epinephelus morio) en aguas federales del Golfo de México, abarcando los litorales de Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, desde los límites de Veracruz y Tabasco hasta la Zona Económica Exclusiva, continuando hacia la frontera con Belice.

Captura controlada
Pese a las restricciones, las cooperativas pesqueras Banco Chinchorro, Langosteros del Caribe y Andrés Quintana Roo, esta última ubicada en Xcalak, lograron capturar 10 toneladas de caracol entre los meses de diciembre y enero.
“Es el volumen autorizado y lo pescan las cooperativas de Banco Chinchorro, abarcando desde Punta Herrero hasta Bacalar Chico, en los límites con Belice”, precisó Gómez Catzín.
En contraste, el dirigente destacó que la producción de langosta presenta un comportamiento positivo, con 550 toneladas capturadas, entre ejemplares vivos y muertos, además de 70 toneladas de cola de langosta, lo que ha permitido sostener parcialmente la economía del sector.
Ante la baja producción y los días de puertos cerrados a la navegación, pescadores libres señalaron que optan por emplearse en otras actividades, como la albañilería, con el objetivo de generar ingresos y mantener a sus familias, mientras esperan mejores condiciones para la pesca




