TOLUCA, Edomex., a 15 de julio de 2026.— Un pequeño anillo colocado en la pata de una cerceta alas azules permitió reconstruir una historia que atravesó fronteras y se prolongó durante casi tres décadas. El ejemplar alcanzó una edad de 27 años y tres meses y habría recorrido aproximadamente 143 mil kilómetros en sus desplazamientos migratorios.
El caso fue documentado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en el Boletín de Aves 48, correspondiente a junio y julio de 2026.
De acuerdo con el informe, se trataba de un macho de la especie Spatula discors, conocido comúnmente como cerceta alas azules. El ave nació y fue marcada en Dakota del Sur, Estados Unidos, en 1998, mientras que su anillo fue recuperado en noviembre de 2025 dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Ciénegas del Lerma, en el Estado de México.
El registro estableció una nueva marca de longevidad para esta especie dentro de un programa de anillamiento que acumula 105 años de actividades.
Una vida marcada por largos viajes
Los anillos utilizados en las aves contienen códigos que permiten conocer el lugar y la fecha en que fueron colocados. Cuando alguno es recuperado y reportado, los especialistas pueden relacionar la información original con el sitio donde apareció y reconstruir parte de la trayectoria del ejemplar.
Con base en la edad alcanzada y sus movimientos estacionales, el boletín estima que la cerceta completó por lo menos 53 vuelos migratorios a lo largo de su vida, con una distancia acumulada cercana a los 143 mil kilómetros, una distancia equivalente a realizar aproximadamente nueve viajes redondos entre Cancún y Madrid. Esta cifra equivaldría, de manera aproximada, a recorrer más de tres veces la circunferencia de la Tierra.
La dimensión del recorrido muestra el esfuerzo que realizan estas aves durante sus viajes entre las zonas donde se reproducen y los humedales utilizados para alimentarse, refugiarse o recuperar energía.
Un registro que cruza fronteras
El hallazgo se produjo en el contexto de la cooperación entre Canadá, Estados Unidos y México para el estudio y conservación de las aves migratorias.
Durante las temporadas de otoño e invierno, el personal de las Ciénegas del Lerma informa al Laboratorio de Anillamiento de Aves de Maryland, Estados Unidos, sobre los anillos recuperados de patos dentro de las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre ubicadas en el área protegida.
Más allá de la longevidad del ejemplar, este tipo de información permite conocer rutas migratorias, estimar la supervivencia de las poblaciones y reconocer los humedales que resultan indispensables para completar sus recorridos.
La historia de esta cerceta demuestra que una pieza de apenas unos centímetros puede conservar información valiosa sobre toda una vida. También evidencia que las aves migratorias dependen de ecosistemas distribuidos en varios países y que su conservación requiere acciones coordinadas a escala continental.




