Por Melisa Herrera
CANCÚN, QRoo, a 12 de octubre de 2026.- Al norte de Cancún, la Laguna Chacmuchuch lleva más de tres décadas sufriendo un basurero municipal abandonado que sigue envenenando manglares, acuíferos y toda la vida silvestre. Tres generaciones de la familia Canul han decidido no quedarse calladas y han convertido la defensa de este sitio en su lucha diaria.
Claudia Canul Ovando, presidenta de la Asociación Civil de Silvicultores TNIM, junto con sus hijas Claudia y Valeria, y el legado de su padre Lorenzo, han encabezado movilizaciones, denuncias y presiones a las autoridades durante 30 años. A pesar de haber sido estigmatizadas y de que muchas de sus quejas cayeron en oídos sordos, siguen ahí, plantadas como los mangles que intentan proteger.
Historia a la pantalla
El documental “Chacmuchuch: Sufre y Calla”, dirigido por Bernardo Hautenne, cuenta precisamente esta historia poco visible en cinco capítulos. Muestra cómo el abandono institucional, desde 1995, ha provocado desbordamientos de lixiviados que contaminan el paraíso natural de más de 30 mil hectáreas, reduciendo especies como el cangrejo azul y permitiendo talas ilegales y tiraderos clandestinos.
Aunque han tenido derrotas, como la pérdida del Presupuesto Participativo 2024 para una caseta de vigilancia, las mujeres de la familia Canul lograron presionar para que se instalara una planta de tratamiento de lixiviados. Pequeñas victorias en medio de una batalla que parece no terminar.
La laguna, declarada Área Natural Protegida, sigue siendo víctima de la indiferencia y de la basura que nadie quiere asumir. Mientras tanto, estas tres generaciones continúan recordándole a las autoridades que Chacmuchuch no se defiende sola.
El documental ya está disponible en YouTube y sirve como recordatorio de que, a veces, la resistencia más fuerte viene de quienes más han callado y sufrido. La historia de las Canul es prueba de que, incluso ante el ecocidio, hay voces que no se rinden.




