Por Melisa Herrera
CANCÚN, Q. Roo., 9 de abril de 2026.- A unas horas de haber recibido la minuta con el dictamen que modifica los artículos 115, 116 y 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, enviada por el Congreso de la Unión al Congreso del Estado de Quintana Roo, los integrantes de la XVIII Legislatura la aprobaron con 20 votos a favor y cuatro en contra.
Respaldo mayoritario
De acuerdo con los legisladores que votaron a favor, los cambios aprobados fortalecen la democracia y las instituciones, al tiempo que respetan el federalismo. También sostuvieron que los recursos económicos que se ahorren podrán destinarse a infraestructura municipal.
En tribuna, el diputado José Luis Pech Várguez, de Movimiento Ciudadano, señaló que este “Plan B” es lo que queda del llamado “Plan A”. Consideró que se trató de una iniciativa que pretendía fortalecer la democracia y reducir privilegios; sin embargo, afirmó que al revisar su contenido no se observa una transformación electoral, sino medidas de ajuste administrativo y presupuestal.
Morena y PT defienden
También participaron en tribuna para manifestar su voto a favor de aprobar la minuta de decreto los diputados de Morena César Santiago Augusto Frías Canché, María Jimena Pamela Lasa Aguilar, José María Chacón Chablé, Alberto Batun Chulim, Saulo Aguilar Bernes, Ricardo Velazco Rodríguez, Euterpe Alicia Gutiérrez Valasis, Jenifer Paulina Rubio Tello y Jorge Arturo Sanén Cervantes, así como el legislador del Partido del Trabajo, Luis Antonio Carrillo Buenfil.
Todos coincidieron en que esta reforma responde a la necesidad de que los recursos públicos se manejen con transparencia, eficiencia y con un compromiso real hacia quienes más lo necesitan, además de reducir privilegios.
PRI vota en contra
Otro de los votos en contra fue el del diputado Filiberto Martínez Méndez, del PRI, quien sostuvo que aprobar la minuta significa no defender el federalismo de los estados. En su posicionamiento, afirmó que esta votación representa cambios de austeridad disfrazados que, a su juicio, limitan la capacidad del estado para tomar su propio rumbo.
Agregó que utilizar la tribuna sin argumentación no es correcto y cuestionó las posturas expresadas durante la discusión del dictamen.




