CIUDAD DE MÉXICO, 16 de abril de 2026.– Europa podría enfrentar en el corto plazo una disrupción significativa en su conectividad aérea ante una posible escasez de combustible para aviones, advirtió el director de la Agencia Internacional de Energía, Fathi Birol, quien estimó que al continente le quedarían apenas seis semanas de reservas de turbosina.
En entrevista con The Associated Press, el funcionario señaló que la situación energética actual podría derivar en cancelaciones de vuelos en el corto plazo, al advertir sobre el nivel crítico de los suministros. La crisis, dijo, impacta directamente al sector aeronáutico, uno de los más dependientes de combustibles refinados.
“La mayor crisis energética”
Birol calificó el escenario como “la mayor crisis energética a la que nos hemos enfrentado jamás”, en referencia a la presión simultánea sobre el suministro de petróleo, gas y productos derivados. Este contexto, explicó, está tensionando las cadenas de distribución en Europa, particularmente en combustibles estratégicos como la turbosina.
La advertencia ya comienza a tener eco en la industria. La aerolínea alemana Lufthansa anticipó que reducirá su número de vuelos, como parte de medidas preventivas ante la incertidumbre en el abasto de combustible. Otras compañías podrían seguir la misma ruta si la situación se agrava.
Riesgo de cancelaciones masivas
Especialistas del sector consideran que, de mantenerse la tendencia, Europa podría enfrentar una ola de cancelaciones de vuelos comerciales, afectando tanto rutas nacionales como internacionales. El turismo, el comercio y la movilidad de pasajeros serían los principales sectores impactados.
El problema no solo radica en la disponibilidad de petróleo, sino en la capacidad de refinación y distribución de combustibles específicos para la aviación. La combinación de factores geopolíticos, demanda creciente y limitaciones logísticas ha llevado a un escenario de alta vulnerabilidad.
Escenario incierto para el verano
De cara a la temporada alta de verano, el panorama se mantiene incierto. Las autoridades energéticas y aerolíneas evalúan estrategias para mitigar el impacto, aunque las advertencias de la AIE apuntan a que las próximas semanas serán clave para evitar una crisis mayor en el transporte aéreo europeo.



