Por Melisa Herrera
CANCÚN, QRoo, a 25 de agosto de 2026.- La reforma a la Ley General de Vida Silvestre que prohíbe los espectáculos con mamíferos marinos y ordena su reubicación en corrales marinos tiene un pequeño detalle: a más de un año de su entrada en vigor, el reglamento que debería decir cómo se hace el traslado todavía no aparece.
El decreto, bautizado como Ley Mincho y publicado el 16 de julio de 2025, modificó el artículo 60 Bis. Dice claro que los cetáceos bajo cuidado humano deben ir a corrales marinos (espacios abiertos conectados al mar) y no a albercas de concreto. También limitó las interacciones físicas y prohibió la reproducción en cautiverio, salvo fines estrictos de conservación.
El Transitorio Cuarto dio 18 meses —a partir del inventario de ejemplares— para que los propietarios reubiquen a los delfines. Ese plazo vence en abril de 2027. Y el Transitorio Séptimo le puso al Ejecutivo Federal 180 días naturales para publicar el reglamento actualizado, es decir, debió salir a más tardar en enero de 2026.
Sin reglamento no hay criterios técnicos, ni protocolos de traslado, ni requisitos para las instalaciones, ni procedimientos claros. Resultado: el principal obstáculo para mover a los cientos de delfines que siguen en cautiverio es… la falta de papel firmado.
Ellos siguen solos y esperando
El caso de los nueve delfines asegurados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en el antiguo delfinario de Ventura Park, en la zona hotelera de Cancún, lo ilustra de maravilla. Seis podrían empezar a prepararse para un eventual traslado, pero sin reglas claras todo se queda en “ya veremos”. Los otros tres están en estado crítico y de momento no se mueven.
Organizaciones como Empty the Tanks México advierten que, mientras el reglamento no salga, la transición ordenada por la ley sigue en limbo. Algunas empresas ya tienen corrales en Isla Mujeres y Cozumel, pero sin lineamientos oficiales no hay certeza jurídica para los traslados a gran escala.
El plazo legal sigue caminando hacia abril de 2027. Mientras tanto, la reubicación avanza a paso de tortuga y deja a cientos de ejemplares en instalaciones que la propia ley ya declaró inadecuadas.




