Ciudad de México, a 24 de marzo de 2026.- La inflación en México registró un repunte mayor al esperado durante la primera quincena de marzo de 2026, al ubicarse en 4.63% a tasa anual, de acuerdo con el más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este nivel se coloca por encima de estimaciones del mercado y refleja una presión creciente en precios clave de la economía.
Alza quincenal acelera presión inflacionaria
En términos quincenales, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) avanzó 0.62%, una cifra significativamente superior al 0.14% observado en el mismo periodo del año pasado, lo que confirma una aceleración en el ritmo inflacionario. Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por el componente no subyacente, que mostró un incremento de 1.96% quincenal, evidenciando volatilidad en productos agropecuarios y energéticos.
Alimentos frescos disparan el índice
Entre los productos que más presionaron la inflación destacan los alimentos frescos, particularmente las frutas y verduras, cuyos precios se elevaron 8.34% quincenal. En este rubro, el jitomate sobresalió con un incremento de 32.17%, seguido por el tomate verde, la calabacita y el limón, todos con alzas de doble dígito.
Además de los alimentos, otros bienes y servicios contribuyeron al aumento inflacionario. El pollo registró un alza de 3.18%, mientras que el transporte aéreo se disparó 21.86%, reflejando presiones estacionales. También se observaron incrementos en la electricidad, así como en servicios de alimentos como loncherías, fondas y restaurantes, lo que impacta directamente en el gasto cotidiano de los hogares.
Precios a la baja amortiguan el impacto
En contraste, algunos productos mostraron reducciones que ayudaron a contener parcialmente la inflación. Entre ellos destacan los paquetes de internet, telefonía y televisión de paga, que disminuyeron 3.47%, así como el huevo, el servicio de internet y productos como nopales y ciertas frutas. Estas caídas reflejan ajustes en sectores específicos, principalmente en telecomunicaciones y algunos alimentos.
El componente subyacente —que excluye bienes más volátiles— registró un incremento más moderado de 0.22% quincenal y 4.46% anual, lo que indica que, aunque la inflación general se acelera, el núcleo inflacionario mantiene cierta estabilidad. No obstante, los servicios, particularmente los relacionados con alimentación y turismo, continúan mostrando presiones al alza.
El repunte inflacionario en México refuerza las señales de presión en el costo de vida, especialmente en productos básicos. El encarecimiento de alimentos y servicios clave podría afectar el poder adquisitivo de los hogares en el corto plazo, mientras que la persistencia de estos aumentos mantiene la atención del mercado y de la política monetaria ante posibles ajustes en tasas de interés.




